Según Alfredo Zaiat, uno de los columnistas preferidos de la vicepresidenta Cristina Fernández en esta materia, "sobre el mercado cambiario Guzmán piensa desplegar la misma estrategia de paciencia con la siguiente hoja de ruta:
* La brecha cambiaria no impacta en la inflación.
* La diferencia entre el tipo de cambio oficial y los dólar Bolsa y blue importa por lo que genera en expectativas sociales.
* El objetivo entonces es reducir esa brecha cambiaria.
* La cotización oficial no está atrasada en términos históricos.
* Los valores de los dólar Bolsa y blue no representan la realidad de la economía argentina.
* Las restricciones cambiarias son de emergencia y hoy no pueden flexibilizarse, pero no son consideradas una política permanente.
* No habrá limitaciones adicionales para el acceso al dólar ahorro; por lo tanto no habrá prohibición total.
* Hay suficientes reservas líquidas para atender el actual nivel de demanda de divisas.
* Si fuera necesario se activaría el swap con China, opción que asegura hoy no tiene sentido.
* Subir la tasa de interés de referencia del Banco Central para igualar la de Pases con la de las Leliq, lo que evita operaciones especulativas al tiempo que mejora la rentabilidad de plazos fijos en pesos.
* Ratifica que el dólar oficial de fin de año será de 81,40 pesos, y de 102 pesos en diciembre de 2021, como está estipulado en el Presupuesto Nacional.
"Hasta que se convenzan" de que no habrá devaluación brusca, es el mensaje que Guzmán reitera una y otra vez cuando lo apuran sobre la magnitud de las presiones del mercado".
A su vez, en medio de tanta improvisación, Guzmán volvería para atrás con algunas medidas del cepo: "En estas últimas jornadas turbulentas, con rumores varios y versiones de un alza todavía más disparatada del dólar blue, la misión inmediata que se planteó el equipo económico es tranquilizar el mercado y regresar a una situación previa a las medidas de principios del mes pasado.
Es un objetivo ambicioso de acuerdo a las actuales condiciones. En esos días el dólar Bolsa cotizaba en un rango de 120 a 125 pesos. Hoy parece una quimera alcanzarlo, porque ubicaría la brecha cambiaria en 50 por ciento, la mitad del último cierre.
Para alcanzar esa brecha, la primera medida fue la de flexibilizar la operatoria del contado con liquidación que anunció Guzmán en IDEA. El ministro quiere que sea un mercado con más volumen de operaciones, no menos, porque así disminuiría -dice- la posibilidad de maniobras disruptivas en las cotizaciones.
El encarecimiento del dólar ahorro con el 35 por ciento a cuenta de Ganancias y Bienes Personales establece un piso por encima de esa meta. Ese 35 por ciento más el 30 por ciento del impuesto PAIS coloca la brecha en un piso del 65 por ciento. Del mismo modo que el aumento en la cantidad de días de "parking" para inversores financieros no residentes disparó el contado con liquidación -ahora se dará marcha atrás con esa medida-, el 35 por ciento también ha sido un error no forzado.
Eliminarlo evitaría que cada ajuste del tipo de cambio oficial eleve aún más el denominado "dólar solidario", reduciendo entonces la brecha y, por consiguiente, el fuego de las especulaciones devaluatorias".
¿Funcionará? Estas semanas son clave y el equipo económico de Fernández está más a prueba que nunca.