Sólo quedan al margen algunos ítems, por una cuestión estacional, como las gelatinas o el polvo para preparar helados.
A pesar del aumento de Molinos, son los comercios los que ahora deben decidir cuánto de ese porcentaje de incremento absorben y cuánto trasladan a los precios al consumidor y en qué forma.
Según el portal IProfesional, los aumentos sería de un 7% y 11,3% en aceites, entre un 8,5% a 9,3% en los fideos, desde 5,6% hasta 15,5% en las yerbas y un 5% promedio para el arroz.
Entre enero y febrero los alimentos subieron un 9,3% y se llegó a un índice global de inflación de 6,8% en el bimestre.
Los aumentos de Molinos terminarán incidiendo en la inflación total de marzo, donde ya se aplicaron aumentos en las tarifas de los servicios públicos y en combustibles –entre otros-, todo lo cual alimenta el Índice de Precios al Consumidor.