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En Standard and Poor's asignan a la deuda argentina una calificación de B-. "Depende de las especificidades de la propuesta: la denominación de la moneda, la tasa de interés y el plazo que se acuerden, si la iniciativa es opcional o si es obligatorio. Todas estas cosas se analizan", agregan.
"La calificación que tenemos desde hace ya un tiempo ya incorpora toda esta incertidumbre, que en cierto modo no se ha disipado. La calificación es una opinión hasta que hay un incumplimiento. Si el pago no llega a los tenedores, para nosotros es default. De ahora en más el elemento más importante es la Corte", amplió Briozzo según cita hoy Ámtivo.
En tanto, desde Moody's, la última agencia en decidir una baja de la nota dela deuda argentina en abril pasado, la calificación es de B3 para los bonos del país con legislación local, y de Caa1 para los que están bajo legislación extranjera.
"De algún modo lo que plantea el Gobierno es que la deuda legislación extranjera pueda pasar del grupo de Caa1 al B3. En este sentido, la clave para nosotros sería que no haya ningún cambio en el ínterin: que no solamente se pague en la moneda y los plazos ya pactados, sino que además que aquellos bonistas a los que transfieran los dólares puedan girarlos sin problemas a cualquier parte del mundo. Porque, si hay una pérdida de dinero para el inversor, habría un default técnico", comentó el analista soberano de esa agencia, Gabriel Torres.
La Argentina está hoy en el escalón 17 de un total de 21 que tiene establecidos la calificadora para opinar sobre la situación de deuda de cada país.
"Hasta una decisión final de la Corte que podamos medir, lo que consideraremos es si la propuesta del Gobierno incluye una pérdida de valor presente", agregó.