No es la primera vez que sucede este fenómeno. Lo mismo sucedió en diciembre 2006; septiembre 2009 y septiembre 2011:
> En 2007 la inflación se aceleró de 10% a 25% interanual con el fuerte crecimiento de 2007 y el boom del precio de la soja a comienzos de 2008. La aceleración del aumento de precios se cortó y se revirtió con la crisis de Lehman y durante el conflicto entre el Campo y el Gobierno, que dispararon una caída del PBI en 2009.
> En 2010, con el rebote del nivel de actividad, la aceleración de precios pasó de 13% a 27% interanual. No obstante, con la fuga de capitales y la disminución del nivel de actividad de 2011 la inflación volvió a ceder terreno; aunque mucho menos.
> En 2011 el ritmo de desaceleración de la inflación bajó “sólo” de 27% a 20% interanual; mucho menos que en 2009. Esa baja de la inflación fue disparada por la fuga de capitales y su consecuente impacto sobre la tasa de expansión de los agregados monetarios. Sin embargo, más tarde en 2012, la inflación minorista se aceleró de 22% a 25% interanual.
El proceso inflacionario argentino se torna cada vez más complejo y difícil de resolver por dos motivos.
> Primero; el proceso de aceleración inflacionaria arranca de un “escalón” cada vez más alto. A lo largo de los últimos años se fue incrementando sucesivamente, pasando del 10% al 13%; 20% y 23%.
> Segundo; el gobierno cada vez tiene menos herramientas para luchar contra la inflación.
Los dos primeros procesos de aceleración inflacionaria (2007 y 2010) se dieron en un marco de crecimiento económico, mientras el tercero (2012) fue estanflacionario. Se aceleraba la inflación cuando el ritmo de crecimiento del nivel de actividad cedía terreno o incluso caía.
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En este contexto, el Gobierno ha perdido la posibilidad de actuar sobre el ciclo económico para manipular el nivel de precios y controlar la inflación.
En 2007 y 2010 se crecía al 7% anual y por ende el gobierno tenía margen para disminuir la inflación descomprimiendo el nivel de actividad. Por el contrario, en la actualidad el crecimiento es anémico y la inflación se acelera, por ende no se dispone de margen para moderar el nivel de actividad e intentar bajar la inflación.
La actual aceleración de la inflación con crecimiento anémico se relaciona con los problemas que atraviesan el mercado cambiario y las inconsistencias de política económica. Cuando no había cepo (2011), los pesos que el BCRA “emitía de más” volvían a la autoridad monetaria para ser cambiados por dólares (reservas) que se fugaban de la economía.
Lo que generaba que la tasa de expansión de los agregados monetarios se redujera, que subiera la tasa de interés, que hubiera menos liquidez y que el nivel de actividad económica se desaceleraraba junto con los precios.
Por el contrario, con cepo cambiario, los dólares que el BCRA emite “de más” quedan en el sistema alimentando el proceso inflacionario sin brindarle dinamismo al
nivel de actividad.
La aceleración de la inflación no es un fenómeno que se concentra sólo en la Ciudad de Buenos Aires, sino que por el contrario se extiende también en forma similar a la órbita de las provincias. De hecho, varios índices provinciales también vienen haciéndose eco de la aceleración inflacionaria.
El IPC San Luis, referente del interior del país, registró en junio un alza del 2,3% mensual (24,6% anual), superando su registro del mismo mes de 2012. De hecho, el análisis de los procesos inflacionarios de San Luis en el período 2007/2013 nos conducen exactamente a las mismas conclusiones que el estudio del aumento del nivel general de precios estimado por el IPC Congreso.
Además, hay que destacar que en el proceso inflacionario actual alimentos y bebidas es el rubro de la canasta de consumo que exhibe los mayores aumentos, afectando con más fuerza a los que “menos tienen”. Los precios de los alimentos se encuentran en el centro de la escena desde el arranque de 2013.
Puntualmente, el Gobierno puso controles de precios en febrero pasado. Dichos controles fueron abandonados en mayo’13. La desaceleración de la inflación de abril y mayo estuvo sustentada exclusivamente en estos controles.
En julio’13, distintos rubros aportaron a la inflación del mes, sin embargo la aceleración de los alimentos y bebidas volvió a ser el principal impulsor de la aceleración inflacionaria del mes pasado.