Así, aunque el FpV siga siendo la primera minoría en Diputados no le sería tan fácil aprobar como un trámite cualquier proyecto que envíe el Ejecutivo.
En la Cámara de Senadores es probable que la pérdida para el oficialismo sea proporcionalmente mayor, dado que renuevan aquellos elegidos en 2007 cuando el FPV ganó con holgura. No obstante hay que saber que 4 o 6 senadores menos no le quitarán al oficialismo la mayoría que tiene en esa Cámara.
Overview referenció todo este tiempo al llamado cortísimo plazo a los 2 o 4 meses que restan hasta que en octubre en el que se hagan las elecciones definitivas. Después del mal resultado para el oficialismo de ayer se ha abierto la pregunta, ¿hay chances de que el gobierno intente alguna medida de último momento para influir sobre el resultado?
Puede pero pareciera que el resultado de las PASO es irreversible en cuanto a la división de los votos entre oficialismo (Frente para la Victoria) y el resto de partidos de la oposición.
Ahora bien, también vuelve la pregunta sobre qué puede hacer el Poder Ejecutivo las semanas y meses posteriores a la contienda de octubre y “antes” del empalme definitivo con el “mediano y largo” 2014 -2015. Por supuesto que desde la política, el mensaje de que el FPV sigue siendo “después de 10 años en el gobierno la fuerza más votada”, no agregará nada nuevo.
No parece haber medidas (aunque se enumeran más adelante) o decisiones que pueden torcer el hecho de que al Frente para la Victoria le costará una enormidad hacer una mejor elección que la muy mala que hizo cuando perdieron en 2009. Siempre el oficialismo le echó la culpa de aquella derrota al complicado momento económico que vivía el país como consecuencia de la crisis internacional: tres puntos de caída del PBI y todo lo que eso significaba en un contexto donde objetivamente gran parte de lo que ocurría era consecuencia de la crisis internacional y de la gran sequía que sufrió el sector agrícola.
Pero la economía terminará por imponerse en la realidad de la agenda, casi como la fuerza de la gravedad, si se quiere no por una actitud voluntaria de corrección o cambio. La macroeconomía obligará al gobierno a tomar medidas. La derrota electoral (de repetirse o profundizarse en octubre) torna el escenario menos previsible. Si bien es cierto que el riesgo de largo plazo de venezolación y “vamos por todo” disminuye, también es cierto que el riesgo de corto plazo (2013-14) aumenta. ¿Qué probabilidad hay de que en los 2 años de larga travesía que todavía falta para 2015, el gobierno “perdido por perdido” y a la puerta del fin de ciclo reaccione con medidas radicales “a todo o nada”?. Una política macroeconómica del tipo “éxodo jujeño” aumentaría el riesgo de corto plazo.
¿Qué sería una política económica de riesgo jujeño?
Varias cosas que se pueden enumerar sólo a modo de ejemplo. Continuar con la política económica de eludir las correcciones a la política fiscal porque se cuenta con el financiamiento “ilimitado” que provee la maquinita del BCRA; o seguir perdiendo reservas y que el próximo gobierno herede no más de 20 y pico de mil millones o menos; o seguir atrasando las tarifas públicas energéticas y cubriendo el faltante de producción con importaciones subsidiadas. En este contexto, el escenario político económico puede tornarse más imprevisible.
Finalmente y siempre en términos de futuro, no es un tema menor que en este nuevo contexto político el gobierno pierde poder para imponer decisiones al sector privado. ¿qué chance hay ahora de que los Cedines y los Baades generen un ingreso de divisas relevante tras un llamado telefónico más allá que para Overview la chance de éxito de estos instrumentos siempre fue escasa en magnitud?
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O ahora que los “precios están más libres que nunca”. ¿qué éxito puede tener un futuro nuevo congelamiento de precios, de nuevo más allá de la baja chance de éxito de este tipo de procedimientos sustentable en el tiempo?
Y ¿qué capacidad de articular un acuerdo con sindicalistas para moderar el reclamo salarial teniendo en cuenta la magnitud que tomó la tasa de inflación que cumple más de 7 años consecutivos?
Por supuesto que, dentro de un rumbo inmodificable, habrá que monitorear qué pasa con los nombres propios de los que manejan distintos rubros de la política económica. Seguirán vigentes las metodologías “cavernícolas”, habrá un giro hacia la planificación centralizada “semi-soviética” o puede haber un retorno de “caras bonitas” para tratar de surfear la transición.
Nada es descartable sabiendo que lo que el gobierno nunca hará es la tarea sucia de simplificarle la vida al próximo gobierno si es que el fin de ciclo se hace evidente. En cualquier caso, será un periodo de alta incertidumbre y no lineal, con sobresaltos y donde la economía marcará el ritmo de los acontecimientos tanto como la política.