El proyecto proponía crear un impuesto sobre los beneficios derivados de la compraventa de acciones, bonos u otros títulos valores que no coticen en bolsas y cuyos titulares sean residentes o no. De este modo, la AFIP lograría cobrar impuestos sobre la venta de bienes que muchas veces se transfieren como parte de un patrimonio de acciones que pueden ser fábricas, inmuebles, campos y hasta yates. La iniciativa nunca prosperó.
Pero en las últimas horas el cristinismo volvió a plantear la necesidad de gravar la renta financiera. El comentario corrió por parte del diputado del Frente para la Victoria Héctor Recalde, quien reveló que desde la jefatura de la bancada cristinista llegó la orden de poner en estudio el tema.
"[La presidente del bloque del FpV] Juliana di Tullio me encargó coordinar con los compañeros del bloque un proyecto para gravar a la renta financiera. Estamos trabajando en eso hace una semana", aclaró Recalde en declaraciones al canal K CN23.
Con esa iniciativa, de tomar vuelo, el Gobierno tendería a cumplir 2 objetivos. El 1ro es mejorar la recaudación que le permita al Ejecutivo achicar el déficit fiscal. De acuerdo a estimaciones privadas, el rojo fiscal primario rondaría los $20.000 millones al finalizar el año. Por tratarse de un año electoral, es previsible que se intensifique el gasto público, lo que le agrega presión a las arcas estatales.
Por otro lado, el Gobierno también buscaría retomar la iniciativa legislativa luego de que la Corte Suprema pusiera fin al proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura por considerarla inconstitucional. El cristinismo apelaría a un tema que tiene un importante margen de consenso.
El año pasado la oposición presentó un proyecto para gravar la renta financiera que fue ignorado por el oficialismo. La iniciativa que impulsaba principalemente el diputado y candidato a senador Alfonso Prat Gay apuntaba a conseguir más recursos para "desgravar la renta laboral y los haberes jubilatorios" y beneficiar a casi 200.000 jubilados.
Según Prat Gay la ley permitiría bajar el Impuesto a las Ganancias en "2 tramos de ingresos con alta propensión a consumir (clase media asalariada y jubilados) y subiría en tramos de ingresos con alta propensión a ahorrar (renta financiera)".
El radicalismo también presentó el año su propio proyecto a través del diputado tucumano Juan Fracisco Casañas. "Tanto el salario como las jubilaciones no son ganancias, con lo cual resulta injusto y hasta desmedido que la actividad financiera, que provoca un incremento en el patrimonio de quien deposita por los intereses existentes y lo cual produce una ganancia, no esté gravado al igual que las ganancias provenientes del trabajo", consideró en aquel entonces.
Seguramente el macrismo prestará su rechazo a un eventual proyecto. Es que Mauricio Macri ya anticipó su posición al respecto. “No voy a impulsar la aplicación de un impuesto a la renta financiera. En un mundo globalizado, no podemos hacer cosas que los demás países no hacen. Así garantizamos que se vayan los capitales y quedarnos con más pobreza”, aseguró en 2011, cuando todavía se postulaba como presidenciable para las elecciones de ese año.