De acuerdo con la medición de la consultora, en términos anualizados, la inflación en la canasta básica ya cruzó la barrera del 50% anual y a fines de junio se ubicaba en 50,4%.
Los aumentos además son generalizados en todos los rubros y, de hecho, en la última semana del mes el 26,2% de los 97.000 artículos relevados registraron algún aumento, mientras que el 5,6% tuvo una baja.
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Los principales impulsores de la inflación en el rubro son las grandes cadenas de supermercados, con un alza promedio del 4,3% en junio, pese a que, en teoría, son los únicos alcanzados por la obligación de mantener congelados los precios de la canasta de 500 artículos.
Más allá del fracaso para contener la inflación, el otro efecto más marcado del congelamiento de precios fue el cambio en la composición de fuerzas entre los canales comerciales.
Los grandes perdedores de las nuevas reglas de juego fueron los hipermercados, que se vieron perjudicados no sólo por el enfriamiento del consumo, sino también por la prohibición que les impuso Moreno a las cadenas para publicitar sus ofertas en los diarios, haciéndoles perder una de sus principales armas comerciales.
En los primeros meses del congelamiento fueron los hipermercados los que perdieron varios puntos de participación en la venta de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza.
A falta de las ofertas que movilizaran a muchos clientes a tomar el auto para ir hasta el híper, gran parte de los consumidores que tenían las grandes superficies fue absorbida por los llamadas locales de cercanía, como Día%, los Carrefour Express, los mini Coto o los autoservicios chinos.
"Desde comienzos del año se aprecia una involución de la venta en unidades del canal hipermercados, que se mantiene prácticamente todas las semanas, lo que implica que no se presenta la compra del mes especulando con el deterioro del salario por la inflación", explicó José Amodei, director de la consultora CCR que releva las ventas en los principales canales comerciales.
En el sector supermercadista, sin embargo, se esperanzan con la posibilidad de que esta tendencia de migración de los clientes de las grandes superficies a los locales de proximidad podría frenarse en el corto plazo a partir del lanzamiento de la canasta de 500 artículos, ya que los híper y supermercados más grandes cuentan con una oferta más completa de los productos congelados.