“Lo que hacen es tirar para arriba la tasa de plazos fijos, lo que sería lógico si querés frenar el interés por el dólar paralelo”, dijeron en una entidad internacional.
La ANSeS tenía $ 15.000 millones en plazos fijos al cierre del primer trimestre, un monto decisivo para sostener la liquidez del sistema.
La maniobra no resultó tan negativa para la licitación de letras y notas que lleva adelante el BCRA cada martes. La entidad conducida por Mercedes Marcó del Pont colocó $ 3.050 millones en Lebac, las letras con las que regula el dinero en circulación. El saldo de la licitación fue una contracción de la base monetaria de $ 390 millones, mientras que los retornos que pagan las letras subieron 25 puntos básicos y quedaron entre los 15,22%, a 84 días, y 17,95%, a 357 días de plazo.
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En una mesa de dinero especularon con las razones oficiales: “Lo que pensamos es que las tasas están a la baja y no quieren que bajen. Hay cierto equilibrio con la gente saliendo del dólar y quedándose en pesos, y la tasa a la baja es nociva para las proyecciones de crecimiento de depósitos. No quieren que la gente se vaya del plazo fijo al blue”.
Después de un mayo relativamente seco por los vencimientos de los impuestos que se pagaron en los bancos oficiales, el dinero está volviendo de a poco a los privados. Ante los menores requerimientos de liquidez, las tasas de interés tienden a bajar.
La tasa Badlar bancos privados de referencia “la que se paga por depósitos de más de $ 1 millón” estuvo en franca alza hasta el cierre de mayo. La poca liquidez con la que arrancó el sistema en los primeros días de este mes sostuvo alta a esa referencia: promedió el 17% en los primeros 13 días de junio, muy por encima del nivel del 15% con el que terminó marzo, pero el avance de $ 3.152 millones (en promedio) del que gozaron los plazos fijos del sector privado en el mismo período, la tasa se estaba estancando. La movida de la Anses de ayer deja en claro que no está en los planes oficiales darle un descanso.