El cese de comercialización, entonces, apuntará a la venta y envío a puertos de granos y oleaginosas, particularmente de soja que por estos días es lo que más se comercializa.
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La huelga se producirá en momentos en que la soja alcanzó ayer un nuevo máximo en el año, al cerrar a US$ 565 la tonelada, ante las perspectivas de una campaña mundial más acotada de lo previsto por las condiciones climáticas adversas en Estados Unidos.
El cese comercial también incluirá la interrupción del envío de ganado a los centros concentradores, como el Mercado de Liniers. Estarán exentos los remates ya programados y los traslados de ganados entre campos.
Los dirigentes enfatizaron su convencimiento de que el freno de las ventas a Liniers no puede implicar “ni faltantes ni subas de precios, porque los frigoríficos tienen stock suficiente” para hacer frente a la demanda de los días de paro e incluso del fin de semana largo posterior a la medida.
“Le pedimos una audiencia a la Presidenta y ni siquiera contestó. Sino que salió a decir que sé lo que están haciendo (en referencia a la falta de venta de soja) como si fuera algo desestabilizador”, plantearon.
“Prefiere ignorar al sector más competitivo de la Argentina que aportó a las arcas del estado casi US$ 70 mil millones de dólares, solo de retenciones, en esta década, que fue desperdiciada”, dijo Ferrero.