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Reto empresario: El tratado México-Brasil

Los 2 países más influyentes de América Latina avanzan hacia un acuerdo de libre comercio. No es la primera vez que lo intentan. Hace 16 años fallaron. Pero esta vez el desafío es privado.

A diferencia de lo que ocurrió hace 16 años, cuando México y Brasil intentaron por primera vez firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC), sin éxito, esta vez son los empresarios quienes preparan la iniciativa entre los países más importantes e influyentes de América Latina.

En este momento, el desconocimiento y la desconfianza se plantean como los principales retos para los nuevos impulsores de un acuerdo comercial.

“Hay mucho que hacer con los empresarios para que se entiendan, para que se junten”, dijo el embajador de Brasil en México, Marcos Raposo Lopes.

Explicó que “el Acuerdo de Integración Económica, que sería al final un “TLC grande”, es algo que, en este momento por decisión de los presidentes y de los cancilleres, está en las manos de los empresarios”.

La Secretaría de Economía de México informó, a principios de mayo, que se estableció un Grupo de Alto Nivel Empresarial de Brasil y México para conocer las necesidades, los intereses y las posiciones de cada uno de los sectores económicos involucrados. 

Miguel Ruiz Luna, presidente de la Cámara de Comercio México-Brasil (Camebra), dijo que este grupo de Alto Nivel, que se ha mencionado en esta y otras negociaciones, tiene un papel significativo: “Reunir a los capitanes de las empresas más representativas a interactuar con la parte brasileña”.

A decir de Ruiz Luna, tener a los empresarios a la vanguardia para la eventual definición de un tratado comercial es “un esquema que se ha manejado desde hace muchos años”.

Según publica hoy el diario 'El Cronista', para el Embajador de Brasil en México, “"si obtenemos lo que pensamos que vamos a obtener (después de las conversaciones) puede ser que el acuerdo se logre rápido, pero lo vamos a hacer con base en escuchar a los interesados"”.

Ruiz Luna, de la Camebra, advirtió que el acuerdo comercial deberá darse en el primer semestre del 2014, pues de no ser así se tendrán que enfrentar a una “desincronización de tiempos políticos”. Brasil tendrá elecciones presidenciales el 5 de octubre del 2014 y, aunque las encuestas favorecen a la actual mandataria, Dilma Rousseff, para lograr la reelección, existen candidatos muy fuertes que podrían dar una sorpresa en las elecciones.

Otra razón para impulsar un acuerdo de cooperación en el primer semestre del 2014 es el Mundial de futbol, afirmó Ruiz Luna, quien también preside la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación de México (Canacintra).

“El Mundial (que se celebrará del 12 de junio al 13 de julio) puede ser una enorme distracción. Primero porque hay un gran interés de Brasil de que sea exitoso en el sentido deportivo y porque es una plataforma de proyección del país y de atracción de inversiones", explicó Miguel Ruiz.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México, Gerardo Gutiérrez Candiani, dijo desconocer si ya se conformó un grupo especial para arrancar las negociaciones con Brasil. Para el líder cupular, no existe un buen ambiente para llevar a cabo esta relación bilateral.

La postura de la Iniciativa Privada de México es firme: "No al Tratado de Libre Comercio con Brasil", debido a las condiciones desleales de esa nación sudamericana, ya que el hecho más reciente fue que durante el 2012 Brasil decidió cancelar el Acuerdo de Complementación Económica 55 con México en materia automotriz, tras detectar que eran deficitarios en envíos de autos.

La posición histórica del CCE es el rechazo total al acuerdo comercial con Brasil por las excesivas barreras no arancelarias que imponen a las importaciones; además de que persiste incertidumbre por las acciones proteccionistas que Brasil ha mantenido en los últimos años.

El diplomático brasileño tiene claro que el más grande problema que enfrentan ambos países es que no se conocen. “No tenemos idea de cómo somos y somos mucho más parecidos de lo que pensamos”, dijo Raposo Lopes.

Para el diplomático, el problema más grande a resolver es ”que nos conozcamos mejor, que nos aproximemos más mexicanos y brasileños y se dejen a un lado los estereotipos".

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