Al mismo tiempo hay incertidumbre sobre cómo se comunicarán ahora las nuevas reglas de juego ya que el Gobierno mantiene el cepo publicitario, que -aunque no está por escrito y la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Pimpi Colombo, negó que exista-, se mantiene.
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La medida implica el fin de las alianzas que supieron armar los principales bancos con las cadenas minoristas del rubro, como en los casos de BBVA Banco Francés con Frávega, Santander Río con Garbarino y Galicia con Falabella.
Igualmente, en principio la decisión también sería adoptada por los bancos que apuntan a la franja más alta de clientes, como HSBC (tiene un convenio con Musimundo), Citibank (también con Musimundo) y el ICBC (con Garbarino).
En principio, la iniciativa se limitaría a los electrodomésticos y no alcanzaría a los descuentos y las promociones que tienen los grandes bancos con shopping centers y las casas de indumentaria.
Emiliano Schwartz, responsable de Marketing de la consultora Tomadato, sostiene que tantos años de promociones dejaron su huella en el consumidor argentino. "Después de años de movilizar a buena parte de la clase media a puro anuncio de cuotas y descuentos, se gestó un consumidor oportunista compulsivo, que compra sólo si siente que tiene una oportunidad, más que una necesidad", advirtió.