Por otra parte, es importante destacar que la dinámica de los subsidios no es homogénea, sino que presenta distintas velocidades. Por un lado, las compensaciones al sector energético (60% del total) crecieron 76% i.a., mayormente explicado por el exponencial aumento de los giros al Ente Binacional Yaciretá (+914% interanual o i.a.) y al Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal (+244% i.a.).
Además, los giros a CAMMESA –para el servicio de energía eléctrica- se incrementaron 105% i.a., mientras que las transferencias a ENARSA –destinadas a comprar el gas importado para abastecer el mercado interno- crecieron 47% i.a.
Las dificultades que presenta el sector energético local (con caídas en la producción de petróleo y gas), hacen que el ritmo de importación de combustibles sea difícil de moderar. De hecho, según datos de la Secretaría de Energía en los primeros cuatro meses del año ENARSA importó 52% más de gas natural que en igual período de 2012.
Por otra parte, las transferencias a otras empresas públicas (no vinculadas al transporte ni a la energía) fueron el rubro más dinámico dentro de los subsidios, creciendo 142% i.a. en los primeros cuatro meses. Dentro de éstos, los giros a ARSAT (+268% i.a.) y a AySA (+126% i.a.) lideraron el aumento.
En sentido contrario, los giros al transporte (un tercio del total) mostraron un incremento muy por debajo del nivel general (+25% i.a.). El recorte en las transferencias a colectivos (-4% i.a.), en parte por la suba de tarifas hacia fines del año pasado, y el traspaso del subte a la órbita de la Capital explican este menor dinamismo.
Por último, el resto de los subsidios –sector agroalimentario, industrial y forestal- que representan apenas 2% del total, continuaron cayendo (-10% i.a.).
En 2013 los subsidios superarían los $ 130.000 millones
Pese a los intentos en 2012 por moderar esta importante línea del gasto, los subsidios no sólo siguen siendo muy abultados sino que mostraron la preocupante aceleración en el arranque del año que comentamos en la sección anterior. Más aún, también se observó que entre enero y abril “consumieron” una mayor parte del Presupuesto que el resto de las partidas.
En los primeros cuatro meses el Ejecutivo devengó 29% del Presupuesto disponible para gastos primarios, algo por encima de igual lapso de 2012 (27%). Sin embargo, los subsidios se ejecutaron en un 36% (vs. 24% del primer cuatrimestre de 2012), muy por encima del resto de las erogaciones primarias (28%).
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Esta situación se profundiza en algunos casos hacia el interior de los subsidios: la ejecución de giros al sector energético asciende al 40% (vs. 23% en enero-abril de 2012), con algunos rubros –Yacyretá, CAMMESA- incluso alcanzando el 60%.
De todas formas, cabe aclarar que el ritmo de ejecución puede ser una medida engañosa, ya que en los últimos años fue habitual que se subestime el presupuesto inicial de subsidios para luego ser ampliado con el correr de los meses.
De hecho, incluso en 2012 (con una ejecución del 24% en el primer cuatrimestre), el presupuesto destinado a subsidios se terminó ampliando en 30%. Lo que sí indica el elevado ritmo de ejecución es que las medidas para modificar el Presupuesto (Decretos de Necesidad y Urgencia) podrían adelantarse este año.
Si los subsidios mantienen el actual ritmo de crecimiento en lo que queda del año, en 2013 podrían superar $ 160.000 millones (6% del PBI). De todas maneras, como comentamos en la sección anterior, las restricciones fiscales le imponen un techo al crecimiento de estas compensaciones. Por esta razón, creemos que en 2013 los subsidios alcanzarían $ 130.000 millones (5% del PBI, similar a 2012).
Más allá de que el ritmo de crecimiento de los subsidios podría moderarse con el correr de los meses, estos números muestran claramente el fuerte peso estructural que representan. Más aún, como se vio en 2012, recortarlos no será sencillo: reducir las compensaciones y ajustar tarifas no sólo carga con costo político sino que tiene un correlato en el nivel de precios.
No obstante, no hay que perder de vista que tarde o temprano el Gobierno tendrá que retomar la agenda de desarme de los subsidios, debido a la creciente dificultad para financiarlos. Para entender la dimensión de esta carga, sin pago de subsidios el Sector Público no Financiero no sólo contaría con un superávit primario sino que no necesitaría acudir al financiamiento del BCRA.