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¿Y qué hacemos Cristina? (1): La soja no bajará la brecha cambiaria

La economía es un tema central en los meses que vienen, que serán electorales. Ya se sabe hoy día que la pérdida de un trabajo supone una enorme dificultad para encontrar otro empleo. También, que la inflación sigue elevada y que el consumo ha bajado por diversos motivos. El dólar libre expresa la desconfianza en el 'modelo K', y al respecto, hay noticias:

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ya se ha publicado que la campaña sojera 2013 no alcanzará para provocar la 'lluvia de dólares' que precisa la economía argentina para encontrar brechas cambiarias más lógica. Pero bien vale volver a revisar las conclusiones.
 
La consultora Economía & Regiones publicó:
 
"(...) una pregunta a responder sería: ¿el comienzo de la liquidación de exportaciones de soja servirá para que el dólar paralelo baje y su brecha cambiaria disminuya?
 
Para 2013 se espera una cosecha mayor que la del año pasado, generando exportaciones de soja en torno a US$ 23,500 millones. Este avance de las ventas al exterior (20% en dólares) aportaría unos US$ 4,000 millones adicionales respecto al 2012 (US$ 19,600 millones) y un incremento de 5% respecto de ventas al exterior del sector en 2011 (US$ 22,400 millones).
 
Aún con mayor ingreso de dólares (US$4,000 millones) que en 2012, la liquidación de la cosecha gruesa no solucionará el problema cambiario argentino, ni la suba del dólar paralelo y su brecha.
 
La liquidación de soja contribuiría a que el dólar paralelo y su brecha bajaran sólo si los actuales problemas cambiarios fueran exclusivamente originados por una escasez momentánea o coyuntural de oferta de dólares. En ese marco, la liquidación de soja proveería los dólares “faltantes”, eliminando la escasez de divisas. Dada una demanda de dólares, la liquidación de soja aumentaría la oferta de divisas y por ende bajaría el precio de mercado, o sea el dólar paralelo.
 
En Argentina el férreo cepo cambiario, que no se relajaría, hace que el BCRA se apropie de todos los dólares provenientes de la liquidación de exportaciones de soja, por lo que con un mercado cambiario totalmente intervenido la oferta de dólares (al público) aumenta solo marginalmente, dejando una demanda insatisfecha. 
 
Por ende, una mayor liquidación de cosecha gruesa sólo podría reducir la brecha cambiaria si el BCRA relajara el cepo y decidiera vender los dólares en el mercado.
 
Por el contrario, en el contexto actual la cotización del paralelo es independiente de la liquidación de la cosecha.
 
Por otro lado, la liquidación de la cosecha tampoco contribuiría a bajar el dólar paralelo por medio de una reducción de la demanda privada de divisas, ya que no tiene ningún impacto en las compras de divisas.
 
La liquidación de soja no reduce la demanda del sector privado de dólares porque no resuelven los factores que la estimulan. Nuestra economía convive con problemas estructurales que presionan sobre el mercado cambiario y funcionan como una “aspiradora de dólares”:
 
> la formación de activos externos del sector privado (fuga de capitales) dictaminada por la idiosincrasia de los argentinos que tenemos por costumbre ahorrar en dólares y demandar dividas ante cualquier escenario de incertidumbre;
 
> la estructura del entramado productivo local que requiere de insumos y bienes de capital importados;
 
> la extranjerización de las empresas que giran dividendos a sus casa matrices, generando un déficit estructural de la cuenta rentas del balance de pagos;
 
> por último, el creciente déficit energético que además de presionar sobre las importaciones y el resultado comercial, complica las cuentas públicas que deben financiar el faltante de gas y combustible.
 
En pocas palabras, mientras continúe el duro cepo cambiario y no se solucionen las inconsistencias de política económica, ni los problemas estructurales de nuestra economía, la liquidación de soja no servirá para bajar la cotización del dólar paralelo y la brecha cambiaria. 
 
Relajar el cepo es condición necesaria (no suficiente) para que la liquidación de soja pueda contribuir a reducir la brecha cambiaria.
 
De hecho, si hay cepo cambiario, la liquidación de soja no baja la brecha. En este sentido se observa que en 2011, sin cepo, cuando se liquidaba la soja (barras celestes) la brecha cambiaría (línea roja) no subía. Por el contrario, a mediados de 2012 con cepo y liquidación de soja, la brecha cambiaria subía con la misma velocidad que en la actualidad.
 
De acuerdo con nuestro análisis, la suba del dólar paralelo y la ampliación de la brecha cambiaria responderían a al cepo y a la política monetaria del BCRA.
 
El dólar paralelo y su brecha suben a medida que el BCRA emite más pesos y se gasta más reservas, que es lo mismo que decir que aumenta en línea con el deterioro del balance del BCRA; o sea en la medida que crece el tipo de cambio de cobertura (ratio base monetaria / reservas). 
 
Segundo, el cepo cambiario impide el acceso al mercado oficial de cambios, convirtiendo a la divisa norteamericana en un bien escaso que se debe transar en el mercado informal donde hay exceso de demanda, por lo cual su precio (tipo de cambio) sube.
 
(...) La estabilización del tipo de cambio paralelo y su brecha también exigen volver a acumular reservas, es decir exigen impedir que el tipo de cambio de cobertura suba vía reducción de denominador. Esto sería posible si y sólo si se modificara la actual política oficial de desendeudamiento, que consume reservas del BCRA para pagar deuda pública. 
 
Para poder abandonar la política de desendeudamiento es imprescindible retornar a los mercados financieros internacionales y volver a ser un país con acceso crédito para lo cual es pre requisito tener una política fiscal más austera y una política monetaria más prudente.
 
En síntesis, la mayor entrada de dólares por liquidación de la cosecha gruesa no soluciona el problema del mercado cambiario porque no impacta en el tipo de cambio de cobertura, ni tampoco suaviza al cepo cambiario. En este modelo económico, una mayor liquidación de cosecha gruesa implica mayor emisión monetaria para comprar los dólares y acumular reservas. Lo que deja inalterado el tipo de cambio de cobertura.
 
Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que existe un riesgo. Si el BCRA se gasta esas reservas adicionales provenientes de la mayor cosecha (que compra emitiendo pesos) el tipo de cambio de cobertura subiría aún más, potenciando la suba del paralelo. Por lo que, en ese caso una mayor liquidación de cosecha gruesa podría potencialmente agravar el problema de la brecha en lugar de solucionarlo. (...)".

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