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Supercard blablablá (la casa no está en orden)

La Supercard es un proyecto que corre peligro de seguir siendo proyecto. También es una cortina de humo de Guillermo Moreno para no hablar de inflación, desabastecimiento (y transferencia de utilidades, en los casos de Cencosud, Carrefour y Walmart). Y un intento desesperado de los supermercadistas -presionados por el inefable funcionario 'puro humo'- de transferirle a los bancos el costo de un insostenible control de precios.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El control de precios es insostenible pero Guillermo Moreno intenta mantenerlo todo lo posible. El desabastecimiento es visible en algunos rubros, pero Moreno procura que no se profundice. La inflación es inocultable, pero Moreno pretende que se la ignore. Todo eso junto se puede sintetizar en una palabra: Super Card o Supercard o Super-Card (ni siquiera se ha definido eso).
 
Las cadenas de supermercados no están listas para implementar la tarjeta de crédito propia. Luego de la euforia inicial, ahora pretenden presionar a los bancos emisores de las tarjetas más emitidas para achicar las comisiones existentes (algo que podría haber ocurrido desde el principio, en vez de evitar una catarata de especulaciones, declaraciones y promesas que solo conducen a una realidad: el 01/04 no hay Supercard posible).
 
Temas como el procesamiento de datos, conocimiento de la capacidad de pago de los clientes y gestión de la cobranza y morosidad tienen costos y plazos de implementación. Moreno les prometió, inicialmente, transferirle los costos al Banco de la Nación Argentina. Luego, les reclamó que se hagan cargo ellas de ese tema porque Juan Carlos Fábrega, tal cual es su costumbre, no considera seriamente a Moreno.
 
¿Mayores costos en un proyecto de riesgo empresario que hay que explicar a los accionistas en el exterior enojados porque no reciben un giro de utilidades desde la Argentina?
 
Moreno no tiene ni idea de lo que está hablando. En cuanto a su todoterreno María Lucila Colombo... es... 'Pimpi'....
 
Juan Vasco Martínez, director de la Asociación de Supermercadistas Unidos (ASU), había afirmado qu la Supercard como un hecho inminente, pero ¿qué puede esperarse de Vasco Martínez, utilizado por sus empleadores (Carrefour, Walmart, Cencosud -Jumbo, Disco y VEA-, Libertad, Día%, Coto, La Anónima y la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca) para negociar con Moreno? 
 
Luego, él fue al tema de fondo: “Estamos dispuestos a escuchar una oferta de ellos”, en referencia a los bancos. para cumplir con Moreno, los supermercados necesitan que los bancos les cobren una menor comisión: ese es el tema de fondo.
 
Moreno tiene problemas con los ejecutivos locales de cadenas extranjeras de supermercados: desde las casas matrices a ellos les reclaman que giren utilidades, y la Administración Cristina tiene cerrado el grifo cambiario oficial.
 
Hasta ahora, el proyecto de la tarjeta que Moreno anunció para que no se hable de inflación, es un papel solamente, que dice que habrá un plástico que será aceptado por todas las cadenas que participen del acuerdo, con un límite de compra de $ 3.000 y una tasa máxima de financiación anual de 22%, respaldada en un fideicomiso integrado por las empresas de seguros, obligadas a reinvertir sus capitales en "actividades productivas" (¿qué tiene de productivo la intermediación comercial? Otra tontería del sistema al que se aferra Cristina Fernández de Kirchner para intentar ocultar la inflación).
 
La idea es fusionar las actuales tarjetas que opera cada cadena, como Más (Jumbo, Disco), TCI (Coto) o Carrefour, pero es una decisión estratégica complicada y (otra vez hay que recordarlo) genera costos.
 
Los autoservicios chinos pidieron sumarse a la iniciativa. "Queremos tenerla porque es más económica en comparación con las tarjetas actuales", destacó Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, necesitada de exhibir algún beneficio en su disputa interna en la cámara. Durán ha prometido mucho y, hasta ahora, cumplido poco, dicen.
 
Ni siquiera se ha confirmado si la Super-Card será exclusiva o convivirá con los plásticos tradicionales (Visa, Mastercard, American Express). 
 
En el fondo los ejecutivos de los supermercados maldicen el escenario en el que los introdujo Moreno y su bendito control de precios.
 
María Lucila Colombo, alias 'Pimpi', sigue hablando: "El supermercado no puede estar pagando 2 valores de comisiones distintos, con 2 costos financieros distintos, porque a la hora de calcular cuál es el precio de sus productos tiene que calcular cuánto le cuesta lo financiero". Chocolate por la noticia.

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