La caída en la tasa de desempleo del cuarto trimestre 2012 se debió a una disminución de la oferta (trabajadores) que más que compensó la reducción de la demanda de trabajo (empresas). Es decir, la tasa de desempleo no se redujo porque más trabajadores consiguieron nuevos trabajos, sino porque la gente dejó de buscar empleo.
Puntualmente, la tasa de empleo (demanda) como la tasa de actividad (oferta) se habrían reducido simultáneamente, pasando de 43.3% a 43.1% y de 46.9% a 46.3%, del 3er. al 4to. trimestre respectivamente.
Lo que indica que, por un lado las empresas habrían dejado de contratar trabajo; mientras que los trabajadores, desalentados por la coyuntura, habrían dejado de buscar empleo.
En términos anuales, la tasa de empleo se incrementó levemente gracias al activo rol del Estado como empleador, que a su vez permitió mantener el desempleo en torno al 7%. La cantidad de personas empleadas ascendería a 17.5 millones finalizado el año, 203.000 puestos más que a fines de2011, lo que permitió aumentar en 0.1 puntos porcentuales la tasa de empleo.
El deterioro del escenario económico paralizó la creación de empleo privado, además de aumentar la tasa de subempleo. Esta última ascendió a 9% en el 4to. trimestre de 2012, ubicándose por encima de la registrada en igual trimestre de 2011 (8.5%).
Así, los datos del mercado laboral estarían poniendo de manifiesto que, ante el menor nivel de actividad económica, las empresas habrían avanzado en una reducción de la carga horaria de su personal.
Paralelamente, la aceleración inflacionaria estaría incitando a los miembros de la familia que no formaban parte de mercado laboral a buscar empleo (lo que presiona sobre la tasa de desocupación) o a aumentar las horas de trabajo (incrementando la subocupación demandante).