El Fondo no dio información oficial al respecto y, por el contrario, parece haber extremado el llamado a la cautela en las horas previas a la decisiva reunión. "Es la primera vez que afrontamos esta situación", admitió el vocero Gerry Rice.
¿A que refiere? A la posibilidad de que un socio sea sancionado por no cumplir con el artículo VIII del reglamento, que obliga a suministrar información "confiable y veraz" sobre su economía.
Ocurre que para el Fondo, eso no se verifica en el caso de la Argentina y en varias ocasiones ha llamado la atención al respecto. La inquietud se refiere, sobre todo, a la inflación y a la evolución de la economía.
Lo que estará hoy sobre la mesa será la posibilidad de aplicar una "moción de censura". La figura refiere al primer escalón de un largo recorrido que, si no hay corrección, podría llevar a la expulsión del país.
Pero el FMI no tiene claro qué hacer con Argentina. Por un lado, está tironeado por la necesidad de dar una señal de disciplina. Por el otro, por el riesgo de que eso agrave la ya difícil relación con el país, con el que hay un pasado de reproches. Lo que late es el temor de que, en caso de aplicarse una sanción, la Argentina cumpla con la amenaza que repite por lo bajo de "dar un portazo".
Sin llegar a extremos y más en lo inmediato, lo que se teme es que la posibilidad de una sanción frustre la Misión de Revisión Financiera que la directora ejecutiva, Christine Lagarde, anunció para marzo próximo.
Pero mientras se espera desde el FMI una decisión, quién sí se atreve a hablar sobre los efectos de la inflación, que en la Argentina Cristina Fernández pretende negar, es el mandatario uruguayo José 'Pepe' Mujica, que con una inflación mucho menor a la nuestra (tanto la del Indec, como por supuesto la de "la calle"), afirma que "no contener la inflación es perjudicar a los más débiles".
En efecto, el mandatario uruguayo destinó ayer varios minutos de su habitual columna radial a destacar el continuo crecimiento que, gracias a la inversión, ha experimentado la economía uruguaya, a pesar de que "hace rato que el viento de cola a favor ha cesado", según admitió, y luego señaló su inquietud por la inflación, cuyo promedio en 2012 fue de 7,5%, ya que "no contenerla es perjudicar a los sectores más débiles" y se mostró esperanzado sobre los posibles acuerdos con Brasil para este 2013, aunque nada dijo sobre Argentina...