Según Fitch los controles y regulaciones del gobierno de Cristina Fernández limitan y "dificultan la capacidad de maniobra de las entidades para hacer frente a los cambios en el ambiente operativo y/o reduce la flexibilidad de los esquemas de negocio de las entidades".
"La rentabilidad de las entidades podría verse presionada ante el menor crecimiento del crédito, menores resultados por títulos, mayores gastos de administración por la inflación creciente y cargos por incobrabilidad, así como por un posible aumento en el costo de fondos por la mayor volatilidad del entorno", pronosticó la agencia en un despacho de la agencia DYN.
Esta situación, tal como informa Fitch, están intimamente relacionados con el contexto político y el económico.
Uno de los principales desafíos estructurales que mantiene el sistema financiero es el acceso a fondos de largo plazo, que le permita alargar los tiempos de financiación y acotar los riesgos de tasa y calce de plazos.
"No se espera que este desafío sea superado en el corto plazo, más aún Fitch considera que el mercado financiero se encuentra más expuesto a este riesgo a partir del redireccionamiento del crédito que dispuso el gobierno durante el año 2012 y el aumento de la probabilidad de que este comportamiento se reitere", concluyó.