Sin embargo, en el diario uruguayo El País, la lectura fue la siguiente, con la firma de Maximiliano Montautti:
"Pese que Argentina derogó ayer las licencias no automáticas de importación para flexibilizar su política proteccionista, empresarios locales descreen que la medida modifique la tensa relación comercial que ha llevado adelante el gobierno K.
Industriales y exportadores tomaron con escepticismo la decisión del gobierno argentino de derogar la tramitación de esos certificados por parte de importadores argentinos para el ingreso de mercadería. En 2011, el Ministerio de Industria argentino había ampliado a casi 600 productos la obligatoriedad de tramitar la licencia no automática, lo que incluyó a buena parte de las exportaciones uruguayas hacia ese país.
Pero la política restrictiva a las importaciones que aplicó el gobierno K a través de su máximo ejecutor (el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno) no terminó allí. Un año después, en febrero de 2012, se implementó una nueva traba comercial a las importaciones: la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI). Este requisito obliga a los importadores a presentar documentación adicional, como el compromiso de la empresa a exportar por el mismo o mayor valor de lo que se pretende importar, entre otras.
"La traba más dura que tenemos es la voluntad de Moreno", dijo a El País Rafael Sanguinetti, encargado de la comisión de comercio exterior de la Cámara de Industrias (CIU)."
"El presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, coincidió con la visión industrial. "No creo que vaya a cambiar sustancialmente la situación con Argentina. Es una traba menos; ahora van por el otro lado y mantienen las DJAI", dijo Queijo. Añadió que las ventas generales hacia Argentina cayeron 15% en 2012 y la balanza comercial de Uruguay tuvo un déficit de US$ 1.100 millones el año pasado. Como contraparte, a raíz de las trabas a las importaciones, Argentina aumentó el superávit de su balanza comercial un 26% en el mismo lapso.
En base a estos datos, Moreno señaló el martes que el gobierno podría a mediados de año "relajar" su política de control a las importaciones. Dos días después, a través del Ministerio de Economía se procedió a la derogación de las licencias no automáticas.
Pero los empresarios uruguayos no vinculan la medida al superávit comercial y lo relacionan más a las presiones ejercidas por una serie de denuncias de discriminación comercial presentadas contra Argentina por una serie de países ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). El año pasado, Argentina recibió ocho denuncias de este tipo, pero la más fuerte fue la elevada en conjunto por 40 países, donde se destacó a los integrantes de la Unión Europea y Estados Unidos por la aplicación de medidas restrictivas al comercio.
[ pagebreak ]
Según información que les consta a industriales locales, las primeras licencias que liberó Argentina pertenecen a importaciones desde China y Brasil. Y este elemento también fue tomado en cuenta por los empresarios locales. "Argentina está tratando de mejorar la situación con la OMC, y también mejorar la cara con Brasil", dijo Queijo. Precisamente ayer, autoridades argentinas recibieron al ministro de Agricultura de Brasil, Mendes Ribeiro, para buscar soluciones al comercio bilateral. La liberación de mercadería brasileña en suelo argentino buscaría una contrapartida por parte de las autoridades norteñas para permitir nuevas exportaciones de leche en polvo argentina. En octubre pasado venció un acuerdo entre empresarios de ambos países que permitía el ingreso de 3.600 toneladas por mes de lácteos argentinos. Y ese acuerdo no fue renovado. Hace más de dos semanas, Brasil no aprueba nuevos ingresos y hay trancadas 20 licencias de importación por US$ 20 millones. (...)".
"El gobierno argentino sacudió el tablero y parece estar decidido a cambiar el rumbo de su política comercial con una mayor “flexibilización” de sus importaciones para mejorar su relacionamiento con sus socios. A nivel local se asimiló el hecho con una “señal positiva” aunque esperan que esto efectivamente tenga resultados en el corto plazo.
El Ministerio de Economía de la vecina orilla publicó ayer en el Boletín Oficial una resolución que derogó casi todas las licencias no automáticas para autos y autopartes, motos, neumáticos y cubiertas de bicicletas, productos metalúrgicos, tornillos y afines, hilados y textiles, calzado y partes de calzado, juguetes, pelotas, papel, artículos para el hogar, y los productos encasillados en los rubros “manufacturas diversas” y “productos varios”. El único régimen de licencias no automáticas que queda vigente es el de bicicletas.
El argumento que manejaron las autoridades oficiales para “ablandar” sus restricciones se basa en función de “cuestiones de oportunidad y conveniencia, en el estadio de cumplimiento de los objetivos oportunamente fijados”, explica parte de la resolución.Este cambio de postura coincide con otra media que seguramente favorecerá los intereses de los países del Mercosur.
El pasado miércoles, Argentina aprobó una lista de 100 productos donde se aplicará un arancel de hasta el 35% (el máximo que permite la OMC) para las compras extra Mercosur. “Si bien es positivo que hayan levantado las licencias no automáticas, estamos evaluando con la Cámara de Importadores de Argentina cómo se estará procesando porque continúa el control de divisas y hay que hacer la Declaración Jurada Anticipada de Importación. Hay que ver cómo funciona en la práctica”, dijo a El Observador la secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores del Uruguay, Teresa Aishemberg.
“Nosotros interpretamos que esta medida es producto de la presión por la denuncia ante OMC (Organización Mundial de Comercio) de 40 países encabezado por Estados Unidos. Además, las primeras licencias que liberaron fueron las de China y Brasil, dos socios fuertes de Argentina”, comentó a El Observador el presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias (CIU), Rafael Sanguinetti.
Pero desde la vecina orilla se manejan múltiples motivos para fundamentar esta “flexibilización” del régimen importador que fue elogiado por los empresarios argentinos, tras un año de duro cierre que no sólo afectó al consumo sino también a la compra de bienes de capital.La noticia llegó en un momento raro: justo cuando las estadísticas oficiales reconocen una caída de 1,2% en la producción manufacturera en 2012, lo que implica la primera recesión industrial en una década (y con rubros, como el automotriz, con un desplome de 6,6%).
Lo extraño es que las múltiples trabas a las importaciones –desde las licencias con cupo determinado, las subas arancelarias, hasta la obligación de hacer una declaración jurada de permiso previo– tenían un único objetivo declarado: proteger la industria nacional en un momento de crisis global. Como le gusta decir a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, “el mundo se nos cayó encima” lo que justificaba la adopción de medidas extraordinarias. (...)".