Reflejando qué ocurre hoy día en Camioneros, el representante de Camioneros en la región La Plata, Miguel Forte, anticipó que el gremio no aceptará “un techo” para sentarse a negociar aumento salarial .
También advirtió que “No tenemos aún un número cerrado, el porcentaje de la suba todavía está en discusión pero no se va a aceptar un tope: la discusión tiene que ser libre y en función de la inflación del supermercado, que es la que afecta al trabajador”, aseguró el concejal platense.
Dirigente cercano a Hugo Moyano, Forte aclaró que se va a discutir también “de acuerdo a la ganancia de las empresas”, pero anticipó cuál es el piso establecido: “un 25% para entrar a discutir. De ahí para arriba, eso es un mínimo para arrancar la negociación, y siempre siguiendo el rumbo del mercado y su impacto en el poder adquisitivo del trabajador, pero sin perjudicar a las empresas”, concluyó.
No queda muy en claro eso último: ¿cómo piensa Forte que no va a perjudicar a las empresas volver a establecer, tal como ocurrió en años anteriores, niveles salariales que las empresas no siempre pueden trasladar a costos? Para mantener una tasa de rentabilidad razonable hay que reducir inversiones, para empezar.
¡Los precios suben por culpa de la inflación! Ok, la inflación es la culpable de la escalada de precios. Pero ¿Y quién es responsable de la inflación? El responsable de la inflación es el gobierno ¿Cómo? Muy claro: el actual Poder Ejecutivo de la Nación es incapaz de llevar adelante una buena administración pública, hecho que se traduce en un “evidente” encarecimiento del poder adquisitivo de la clase trabajadora argentina. Hagamos un esfuerzo y sigamos este razonamiento para ver hacia dónde llegamos.
Empecemos por el principio ¿Qué es la inflación? Según la teoría económica, la inflación es el crecimiento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicios y de los factores productivos de una economía a lo largo del tiempo ¿Cuáles son sus causas? No existe una única causa de la inflación, más bien es un fenómeno que puede originarse por varias razones. Las teorías explicativas suelen agruparse en tres categorías. Por una parte, están las que consideran como explicación de la inflación un exceso de demanda agregada, es decir, se incrementa el poder adquisitivo de la gente de manera explosiva y, tras ello, aumenta la demanda de bienes y servicios en un mercado cuya oferta no alcanza a satisfacer dicha demanda. Se trata, ni más ni menos, que de un desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Por otra parte, se encuentran aquellos que apuntan a la oferta agregada como disparadora del proceso inflacionario, esto es lo que se denomina inflación de costos. Básicamente esto sucede cuando el costo de la mano de obra o las materias primas se encarece, y en un intento de mantener la tasa de beneficio los productores incrementan los precios. Por último, existe un grupo de teóricos que entienden a la inflación como el resultado de rigideces sociales, esto es lo que se denomina inflación estructural. Se genera cuando las propias expectativas de inflación son las responsables de que ella efectivamente aparezca, lo cual genera un círculo vicioso.
Si se instala la idea de inflación (cual cuco al acecho), los agentes, previendo aumentos “anunciados” de precios, ajustan su conducta actual a esa previsión futura y terminan siendo ellos mismos los causantes de la inflación propiamente dicha. Es como el famoso caso de la teoría autocumplidora: si se hace correr la voz de que el Banco “X” va a quebrar, sus clientes irán rápidamente y al mismo tiempo a retirar sus depósitos, hecho que provocará su quiebra efectiva.
Otras causas están ligadas al déficit fiscal y el irresponsable aumento de la masa monetaria o a la falta de divisas en el Banco Central dificultando el mantenimiento de un tipo de cambio estable. Pero como nuestro país mantiene superavit fiscal desde 2003 hasta la fecha y las reservas en el Central son record absoluto, no vamos a analizar ninguna de éstas. Simplemente no aplican.
Los números del INdEC
El promedio de utilización en los doce sectores relevados por el Indec finalizó diciembre en 82,9 %, valor record de la serie para ese mes. Esto refleja que la actividad productiva acompañó con intensidad el fuerte crecimiento de la economía, que se acercaría al 9 %. Pero también enciende luces de alerta sobre la necesidad de ampliar las plantas con nuevas inversiones para evitar cuellos de botella, que pueden expresarse en alza de precios o problemas de abastecimiento.
Ahí es cuando escuchamos nuevamente a los defensores de la eficiencia y la técnica racional: ¡Eso genera la inflación! ¡Hay que enfriar la economía urgentemente! ¡Hay que desacelerar el crecimiento nacional! Así denuncian los tecnócratas neoliberales. Lo hacen desde la economía y sin el sesgo de “ninguna” ideología.
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Aquellos que sí tenemos ideología (o, mejor dicho, que no nos vemos en la necesidad de ocultarla dado que no defendemos otros intereses que los nuestros: los del pueblo trabajador) pensamos distinto. Creemos que si los precios aumentan, no es por culpa de los trabajadores. Todo lo contrario. Creemos que los culpables además, son los que especulan. Y hacemos la denuncia: el conflicto acá es la puja distributiva. La disputa entre el Capital y el Trabajo por ver quién termina quedándose con los aumentos salariales. Son ellos o NOSOTROS.
Los formadores de precios
Las cadenas de super e hiper mercados se han convertido en un actor predominante en la conformación de precios dada su presencia predominante en el mercado: comercializan el 58 % de los alimentos y bebidas que se consumen en el país, y de las 69 empresas relevadas por el Indec, 6 manejan el 85 % de las ventas del sector y las primeras tres, el 70 %.
Tal y como sugiere Roberto Navarro “cualquier empresa que quiera tener una fuerte presencia en el mercado debe caer inevitablemente en ellas. Por eso [las cadenas súper e hiper] son formadoras de precios y están siendo corresponsables del actual proceso de remarcaciones.”
Los fabricantes
“Negociar con los fabricantes de alimentos tendrá escaso resultado si no se obtiene un fuerte compromiso de los supermercados de no incrementar sus márgenes de ganancia. Una empresa líder del sector señaló que en el último año subió el precio de la lata de arvejas un 32 % y que las tres grandes cadenas lo aumentaron un promedio del 91 %.
Las galletitas subieron 27 % el precio de salida de fábrica y los tres grandes la aumentaron 66 %. Las mermeladas incrementaron su precio a los supermercados un 42 % y las cadenas lo subieron un 169 %. La mayor productora de hamburguesas del país señaló a este medio que las grandes cadenas remarcan un 90 % su producto. Una de las maneras que utilizan las grandes cadenas para presionar a sus proveedores es suspenderles las compras por un tiempo determinado, generalmente un mes.
Así los fabricantes se encuentran con un stock que no pueden ubicar en otros comercios y, a la vez, pierden posición en el mercado frente a sus competidores. Esta estrategia puede verificarse en las góndolas. El Estudio de Faltantes de Mercadería en Góndolas (FMG) de GS1 Argentina registró este año un faltante total del 7,61 % de los artículos buscados. Según la multinacional que analiza el sector, “es significativo el faltante de alimentos en las góndolas de los supermercados argentinos”. Con los fabricantes más pequeños los supermercados tienen estrategias menos sutiles: les compran, reciben la mercadería al precio pactado y luego emiten y les envían a sus proveedores una nota de débito que reduce el precio de compra.”
Así, después de reflexionar un poco y tratar de destruir el discurso mediático, uno se queda pensando: el aumento de precios ¿Es culpa de la inflación? Mmm…