Ocurre que además de que la venta de propiedades cayó por el cepo al dólar y el aumento de la divisa – especialmente en los primeros días de este año tanto en el ‘libre’ como en el oficial- en los dos planos principales que maneja la ‘calle’, las pocas operaciones de compra venta se realizan con un promedio de cotizaciones que ahora se hace más complejo y desalienta la venta.
Los propietarios, que en la mayoría de los casos cuentan con sus propiedades como reserva de valor ante la inflación que neutraliza el interés de los plazos y la imposibilidad de adquirir dólares, prefieren retirar de la venta sus casas a la espera de que la situación mejore o apela a los alquileres con contratos que prevén aumentos a la par de la inflación.
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Según indicó este miércoles 09/01 las propiedades más grandes subieron 16% contra el 22% de las unidades más chicas.
Un último sondeo del sitio Reporte Inmobiliario, detectó que el aumento promedio en departamentos de dos ambientes llegó al 22,7%.
La muestra tomó los precios mínimos y máximos de una treintena de barrios porteños, según la cual, por ejemplo, un 2 ambientes en Barracas se ubicó, en alrededor de los $2.000; en Caballito, en $2.120, en Nuñez, $2.075 y en Villa Urquiza $1.920. Mientras que las unidades de tres ambientes, oscilaron entre los 2.500 y los $3.300, según las zonas.
Según José Rozados, analista de Reporte Inmobiliario, la mayor oferta está relacionado con la concentración de los inmuebles según las zonas.
“En los barrios donde más se construyó es donde los precios no crecieron tanto”, como ocurrió en algunos puntos de Palermo, Caballito o Belgrano.
“La dinámica se da barrio por barrio”, aclara Rozados.
Pero “definitivamente, lo que hace que aumenten los alquileres es la inflación, mas allá de los desajustes entre oferta y demanda. Es la desvalorización del dinero y las condiciones de mercado que siguen permitiendo que los valores se actualicen medianamente acorde con la inflación”, señaló.
Lo que sí está claro es que quienes tienen propiedades para volcarlas al mercado del alquiler no lo hacen motivados por el nivel de rentabilidad, cada vez más reducida.
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El año pasado, con motivo del lanzamiento del PROCREAR, la Universidad Católica Argentina presentó el documento Empleo y Desarrollo elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA. En ese trabajo demostró que los avances estructurales como el acceso a la vivienda y la infraestructura básica sanitaria, "han sido modestos", a pesar de que al Gobierno nacional tuvo en los últimos años "uno de los períodos de bonanza económica más importante"..
Entre las conclusiones, sostuvo que " los responsables de las políticas asistenciales optaron por priorizar las transferencias monetarias a los sectores más pobres y relegaron a un segundo plano las inversiones en infraestructura básica, que aumentan los activos de los pobres y atacan problemas estructurales de la pobreza".
Lo interesante del trabajo de la UCA es que además se nutre de cifras oficiales del Indec, que estimó que en 2004 el 73 por ciento de las familias eran propietarias mientras que ese guarismo cae al 69 por ciento en el 2011, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el organismo.
Y ya alertaba, en junio de 2012, sobre la inflación y su impacto en la cuestión habitacional: "Este problema se ha ido potenciando a medida que aumenta el ritmo de la inflación”.