Entre 2003 y 2011, el empleo se incrementó un 23.7%, lo que implicó un aumento en torno al 2.7% anual y un aumento del producto por trabajador del 30.6%, que anualizado asciende a 3.4% promedio por
año (teniendo en cuenta que el PBI se incrementó un 62% aproximadamente durante el período). Paralelamente, la tasa de desempleo cayó de 17.3% (2003) a 7.2% (2011).
Sin embargo, la realidad del mercado laboral tiene un antes y un después de 2009. Entre 2003 y 2008 se verificó un descenso genuino de la tasa de desempleo, que estuvo sustentado en la creación de puestos de trabajo en la esfera privada de la economía. Por el contrario, luego de 2009 la capacidad de creación de puestos de trabajo genuinos se vio fuertemente deteriorada y el descenso del desempleo se abortó: 7.8% (2008) y 7.6% (2012).
Paralelamente la tasa de desempleo en Brasil siguió bajando, cayendo de 8.0% (2008) a 6.0% (2012).
En otras palabras, el sector público fue adquiriendo un rol protagónico como demandante de empleo y la creación de puestos de trabajo en el Estado fue la herramienta que permitió que el desempleo no subiera en 2009 / 2012.
La planta ocupada del consolidado provincial se incrementó un 38% entre el 2003 y el 2011; superando al crecimiento del empleo del promedio de la economía (24%). Esto hizo que la cantidad de empleados públicos cada 1000 habitantes ascienda de 36 (2003) a 47 (2011) en las provincias.
En la esfera Nacional, el avance del empleo público fue aún más significativo, dado que de la mano de la nacionalización de empresas (Aerolineas; AySA) los puestos de trabajo del sector se incrementaron un 41% en el mismo período. En pocas palabras, el Estado tiene una participación cada vez mayor en el mercado de trabajo; y su rol como empleador ha crecido por encima del promedio de la economía.
No obstante, las crecientes restricciones fiscales impiden que los Gobiernos sigan absorbiendo empleo. Esta restricción es aún mayor a nivel provincial donde la masa de gasto salarial alcanza en promedio al 50% del gasto total. De modo que en los últimos años, la capacidad de generar nuevos puestos de trabajo se redujo significativamente; es decir la elasticidad empleo-PBI del 2010-2011 (0,3%) fue la mitad que la del promedio 2003-2006 (0,6%).
La restricción fiscal que enfrenta la creación de empleo público provincial queda en evidencia cuando se analiza el impacto que tiene una suba salarial de 1 punto porcentual sobre el déficit fiscal provincial. De acuerdo con nuestras estimaciones, cada punto de aumento salarial en las provincias implica un incremento del déficit fiscal consolidado de $1.700 millones en el sector. En este marco, se entiende claramente que las paritarias de este año son un factor crucial para las cuentas públicas provinciales.
En síntesis, la demanda agregada de trabajo del sector privado se viene debilitando desde hace algunos años mientras que la demanda de trabajo desde el Estado se aproxima a su agotamiento.
Para el 2013, no vemos un crecimiento significativo del empleo en la esfera privada, dado que la recuperación del nivel de actividad vendrá por el lado del sector agropecuario -que no genera puestos de trabajo- y por el sector automotriz en donde se podrán extender las horas trabajadas (horas extras); y como el rojo fiscal de Nación y sobre todo de Provincias hace que el sector público no pueda compensar la caída de la demanda de trabajo privada, habría que pensar que la tasa de desempleo podría comenzar a subir marginalmente en los próximos años. Lo que indica que el modelo económico actual estaría perdiendo su uno de sus principales activos.