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Por su parte, Federico Muñoz (de la consultora Federico Muñoz y Asociados) indica en su panorama semanal que el gasto público federal pasó de 12,9% en el segundo trimestre de 2003 (inicio de la era kirchnerista) a 22.3% en el tercer trimestre de 2012. “En poco menos de una década, el kirchnerismo aumentó las erogaciones federales en nada menos que 9,4 puntos del producto”, puntualiza.
Indica que el salto en las erogaciones se explica por ítems como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la ley de Financiamiento Educativo o la virtual universalización de la jubilación básica, o los programas de generación de contenidos televisivos. “ Pero todas juntas llegan a explicar la mitad del fenomenal aumento del gasto en la era K. Al respecto, enfatiza el festival de subsidios, hoy en 3,6% del PBI” es el principal factor que explica el crecimiento del gasto en los últimos diez años.
En noviembre pasado, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino advirtió que "el problema no es el tamaño del gasto público sino la falta de sentido estratégico y las deficiencias en su gestión. Para legitimar la alta presión impositiva se necesita un razonable rendimiento social en el uso de los fondos públicos", en el marco de una presión tributaria que creció 8 puntos del PBI y el gasto lo hizo en 12 puntos del PBI.
El campo padece también esta situación: En mayo, la presión tributaria y descuentos comerciales que pagan un productor bonaerense se llevaban el 84 por ciento de sus ingresos, y representa el pago de erogaciones anuales por 3.392 pesos por hectárea, según informó el Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola.
Brasil tiene un problema similar en cuanto a la presión tributaria. Se escandaliza la prensa de ese país pero acotan al pasar algo que debería provocar conmoción en la Argentina: solo supera a Brasil... la presión tributaria argentina.