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Ecolatina vs. Economía & Regiones: Choque de planetas

¿Mejora o empeora la economía argentina en 2013? Es una pregunta que, aparentemente, tiene respuestas bien diferentes, según resulte la fuente consultada. Aquí 2 ejemplos concretos: Ecolatina y Economía & Regiones tienen previsiones bien diferentes para el año que comienza en breve, y que será electoral.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ecolatina es la consultora que fundó e hizo famosa Roberto Lavagna, con la ayuda de Ricardo Delgado, quien hoy día fundó su propia empresa, Analytica. Al frente de Ecolatina quedó Marco Lavagna, quien fue secretario privado de su padre Roberto cuando éste era ministro de Economía. En su análisis de previsiones para el año electoral 2013, señala:
 
"El 2012 fue un año signado por el freno de la actividad en un contexto de elevada inflación y profundos cambios de política económica. Estos tuvieron como común denominador una mayor injerencia Estatal sobre el sector privado. (...) Había esperanzas de una recuperación en la 2da. mitad del año. Sin embargo, el nivel de actividad sólo se habría estabilizado en los últimos meses, por lo que el repunte se pospuso para 2013. (...) La apuesta del Gobierno para 2013 es que una mejor cosecha agrícola -con precios elevados- y menores vencimientos de deuda (no pago del cupón del PBI) provean divisas para importar energía e insumos necesarios para dinamizar la actividad en un contexto de mayor demanda brasileña. Asimismo, el margen fiscal alcanzado gracias a la moderación del gasto en los últimos meses de 2012, permitirá inyectar una mayor cantidad de recursos para revitalizar el consumo de cara a las elecciones de medio término. En síntesis, esperamos que la Argentina vuelva a crecer en 2013 gracias a una mejoría de los factores exógenos (...)".
 
Economía & Regiones es la consultora que fundaron Rogelio Frigerio (nieto) y Alejandro Caldarelli. Frigerio es hoy día legislador porteño, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda por el PRO/MID, quedando Caldarelli al frente del equipo.
 
Su conclusión se titula: "El enfriamiento del nivel de actividad vino para quedarse".
 
Economía & Regiones afirma: "Si se compara la dinámica de la inversión doméstica con otros países de la región, se observa que Argentina ha sido el país que más redujo su gasto en capital durante este año. Según las proyecciones del FMI, la IBIF argentina caería un 5% este año, mientras que en el resto de los países de región (excluyendo a Brasil) presentarían tasas de crecimiento superiores al 3%, aproximadamente. Lo que explicaría en parte, que Argentina sería el país que menos crecería en el 2013 (3.2% a/a). Esto sucedería a pesar de la recuperación de la demanda brasilera de exportaciones nacionales y del repunte de la cosecha de soja."
 
De todos modos, aclara que el escenario no será igual para todos los sectores.
 
Entonces, ¿cuál previsión es la más acertada? ¿En base a qué evaluación conviene tomar posiciones frente al año 2013?
 
No queda más remedio que intentar profundizar un poco más en los fundamentos de cada uno.
 
Ecolatina:
 
"El 2012 fue un año signado por el freno de la actividad en un contexto de elevada inflación y profundos cambios de política económica. Estos tuvieron como común denominador una mayor injerencia Estatal sobre el sector privado.
 
El año comenzó con una sequía, restricciones a las importaciones, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la estatización de YPF. Y finaliza con una batalla judicial contra los holdouts, la reforma del mercado de capitales, y una posible sanción del FMI por problemas en nuestras estadísticas públicas.
 
A principios de año eran pocos los que esperaban un freno de la actividad, ya que el plan de sintonía fina había generado expectativas sobre un ordenamiento de la macroeconomía con una desaceleración leve del crecimiento.
 
Sin embargo, las decisiones de política económica no corrigieron los problemas acumulados y generaron mayor incertidumbre, revirtiendo las expectativas favorables de los agentes. 
 
El deterioro de la confianza y la falta de previsibilidad implicaron un descenso de la inversión. La caída de la variable que lidera el ciclo económico frenó el crecimiento, la creación de empleo y el consumo.
 
Había esperanzas de una recuperación en la segunda mitad del año. Sin embargo, el nivel de actividad sólo se habría estabilizado en los últimos meses, por lo que el repunte se pospuso para 2013.
 
Esto respondió a shocks que embarraron la cancha, como el cierre de los mercados externos y las inundaciones que afectaron la siembra agrícola, pero también a una política económica más contractiva en el segundo semestre.
 
La apuesta del Gobierno para 2013 es que una mejor cosecha agrícola -con precios elevados- y menores vencimientos de deuda (no pago del cupón del PBI) provean divisas para importar energía e insumos necesarios para dinamizar la actividad en un contexto de mayor demanda brasileña. 
 
Asimismo, el margen fiscal alcanzado gracias a la moderación del gasto en los últimos meses de 2012, permitirá inyectar una mayor cantidad de recursos para revitalizar el consumo de cara a las elecciones de medio término.
 
Esta apuesta no está exenta de riesgos, ya que implica una elevada dependencia de elementos que no se controlan cómo la evolución del clima, los precios de commodities y el crecimiento de Brasil. Si estos factores no se alinean favorablemente, se podría repetir otro año de estanflación.
 
Por suerte, hoy lo más probable es que los factores exógenos traccionen la recuperación de la economía argentina. Pero ésta sería acotada ya que, a diferencia del Modelo Productivo, el nuevo esquema económico no estimula a invertir en el país. 
 
Pese a que el Ejecutivo implementó políticas para apuntalar la inversión -plan ProCreAr, re direccionamiento del crédito bancario y reinversión de los fondos de las aseguradoras- no ha podido revertir diversos elementos que afectan negativamente las decisiones de hundir capital en nuestro país.
 
Entre ellos destacan el atraso cambiario -que reduce la rentabilidad de los sectores transables de la economía- y la mayor incertidumbre en torno a las reglas de juego (especialmente en cuanto al giro de utilidades e importaciones). La elevada presión tributaria es otro factor a tener en cuenta, ya que la recaudación (nacional y provincial) alcanzaría este año el máximo valor de la serie (36,5% del PBI), y al menos siete provincias tienen proyectado subir sus impuestos en 2013. 
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A esto se le suma el cierre del financiamiento externo que no sólo afecta a las provincias sino al fondeo de proyectos de envergadura en energía e infraestructura, que por monto y plazos requieren de los mercados de capitales internacionales.
 
Las jurisdicciones sub-nacionales e YPF están financiándose crecientemente en el sistema financiero local, pero como éste es acotado se corre el riesgo de desplazar a las empresas privadas y/o encarecer el costo de su fondeo (crowding out).
 
La reforma del mercado de capitales tiene un doble desafío: implementarla en el menor tiempo posible aprovechando los mercados existentes y lograr instrumentos de ahorro en Pesos atractivos. Esto no es nada sencillo porque implica obtener un elevado rendimiento nominal sin incurrir en riesgos excesivos. 
 
De todas formas, no todo está definido ni librado al azar. Si el Gobierno implementa una política económica más previsible, si logra recuperar el acceso al financiamiento externo para fondear obras de infraestructura cada vez más necesarias y comienza a atacar el problema inflacionario que llevó a la pérdida de competitividad externa, es posible mejorar el panorama del año que viene.
 
En síntesis, esperamos que la Argentina vuelva a crecer en 2013 gracias a una mejoría de los factores exógenos. Pero la recuperación va a ser acotada (cercana al 3%) por la falta de incentivos a invertir. Hacia adelante preocupa que la resolución de los desequilibrios económicos -cada vez más profundos y estructurales - quede para después de las elecciones legislativas. Lamentablemente, el costo de oportunidad no se incluye en las estadísticas ni entra en la ecuación electoral."
 
En cambio Economía & Regiones realiza un enfoque bien diferente:
 
"La dinámica del nivel de actividad no ha sido homogénea en los últimos diez años. Se observan marcadas diferencias entre el comportamiento previo y posterior al 2008: En 2003/2007 la tasa de crecimiento alcanzó un promedio de 8.8% anual, superando por más del doble el ritmo de expansión del período 2008/2012, que se redujo a 3.4%.
 
Justamente, la reducción del crecimiento de nuestra Economía, parece no responder a una situación coyuntural, sino que vino para quedarse. Esto sucedería a pesar de los buenos precios internacionales de nuestras exportaciones (soja) y de una recuperación de Brasil, nuestro principal socio comercial.
 
El enfriamiento (como mencionamos previamente) responde a las inconsistencias de nuestra política económica que en lugar de corregirse, se amplifican. Inflación de superior al 20% anual, déficit fiscal financiado con el Banco Central, desincentivos para la inversión extranjera directa, retraso de tarifas cuyo costo -creciente- es absorbido por el Gobierno Nacional, presión tributaria por las nubes, déficit estructural en las provincias y economías regionales en decadencia, son algunos de los descalabros que afectan negativamente al gasto en inversión doméstica; y que se terminan trasladando al mercado de trabajo (aumentando el desempleo).
 
Si se compara la dinámica de la inversión doméstica con otros países de la región, se observa que Argentina ha sido el país que más redujo su gasto en capital durante este año. Según las proyecciones del FMI, la IBIF argentina caería un 5% este año, mientras que en el resto de los países de región (excluyendo a Brasil) presentarían tasas de crecimiento superiores al 3% aproximadamente (ver gráfico siguiente). Lo que explicaría en parte, que Argentina sería el país que menos crecería en el 2013 (3.2% a/a). Esto sucedería a pesar de la recuperación de la demanda brasilera de exportaciones nacionales y del repunte de la cosecha de soja.
 
De todos modos, en esta desaceleración del crecimiento, no todos los sectores de la oferta, ni los componentes de la demanda agregada se comportan del mismo modo. (...)
 
> Industria:
 
Según las mediciones oficiales, la producción industrial habría presentado una leve recuperación del 2% anual en octubre, luego de seis meses consecutivos de caída libre. A su vez, las mediciones privadas, confirman este tenue rebote interanual de octubre (1.1% según el IPI de Fiel).
 
El sector industrial entró en una meseta el año pasado que devino en caída del nivel de actividad durante el primer semestre de este año. En este escenario la industria acumula una caída en torno al -0.9% en los primeros 10 meses de este año, por lo cual resulta difícil que nuestra sector manufacturero presente un crecimiento positivo este año. (...)
 
Mientras que la producción de vehículos, de metales y la metalmecánica (excluyendo la automotriz) exhiben fuertes caídas, el resto de la industria crece durante los diez meses del año. De modo que los tres sectores más castigados -que representan el 36% aproximadamente del agregado industrial- son justamente los sectores exportadores y con más tecnología relativa en sus matrices de producción. (...)
 
> Construcción:
 
La actividad de la construcción fue uno de los sectores más castigados por las últimas medidas. (...)
 
La fuga de capitales del año pasado que devino en cepo cambiario fue responsable de un enfriamiento de la actividad de la construcción domestica durante los últimos 12 meses. El boom de la construcción surgió como una inversión de bajo riesgo, capaz de proteger a los ahorros de la inflación y -sobre todo- de preservar (e incluso incrementar) el valor del activo en dólares. Por ende, las restricciones a la compra de dólares impactaron negativamente en las ventas de unidades usadas, terminadas y en las “obras desde el pozo”. Puntualmente, la cantidad de escrituras en Ciudad Autónoma de Buenos Aires se contrajo 10 meses consecutivos.
 
Paralelamente, las cuotas de los fideicomisos al costo (“venta desde el pozo”) se actualizan por el Índice de la Construcción que elabora la Cámara de la Construcción de acuerdo con la evolución de dos indicadores: mano de obra y materiales. El aumento del costo de la construcción en pesos -que asciende en promedio al 30% anual aproximadamente y supera incluso al aumento general de precios de la economía-, comienza a frenar la dinámica del sector. El encarecimiento de las cuotas comenzaría a generar moras e incrementaría el riesgo de que los emprendimientos queden a mitad de camino. (...)
 
> Comercio:
 
El comercio minorista muestra una contracción de su nivel de actividad desde marzo de este año, que aún no ha logrado revertir. En octubre de ‘12, el índice de centros de compras del Indec, ajustado por inflación del congreso, se contrajo -4.9% a/a, en tanto que nuestra estimación de comercio minorista disminuyó -3.5% a/a.
 
Paralelamente, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) corrobora que la fase contractiva del comercio ya acumula 9 meses (mar-nov. 2012). Además indica que los rubros afectados son aquellos vinculados a la construcción, como la actividad inmobiliaria, materiales eléctricos, ferretería y materiales para la construcción; los sectores ligados a la industria de línea blanca, electrónica, juguetería y textil. (...)
 
> Demanda Agregada:
 
Por el lado de la demanda, si bien la información viene con más rezago, se observa una marcada caída del gasto en inversión, que se reduce un 15% con respecto al mismo trimestre del año anterior. En lo que va del año, la caída de la acumulación de capital comenzó a afectar la demanda de trabajo, que se manifiesta en un incremento de la tasa de desempleo durante el tercer trimestre del año.
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A su vez, las exportaciones (medidas en pesos de 1993) también presentar una marcada caída del 9.5% interanual. Esta merma se explica por una contracción de las ventas hacia Brasil y por la menor producción de soja (como consecuencia de la sequía). De todos modos, la caída de las exportaciones no generaría un déficit externo, dado que las importaciones se reducirían aún más (por las restricciones). Contrariamente, el consumo privado y sobre todo el gasto público parecen ser los componentes de la demanda que amortiguan la dinámica del nivel de actividad.
 
Justamente, que el consumo público sea el componente más dinámico de la demanda agregada es preocupante, porque muestra la debilidad que tiene nuestro nivel de actividad económica en la actualidad. El crecimiento del consumo público se encuentra detrás de la política fiscal no sustentable, que gasta crecientemente más de lo que tiene y genera dominancia fiscal, obligando al BCRA a emitir compulsivamente, lo cual alimenta la inflación, el deterioro del poder adquisitivo y del consumo privado. Compensar el debilitamiento de los restantes componentes de la demanda agregada con más consumo público no es sostenible y genera menos crecimiento de largo plazo. Mientras que perdure esta política fiscal y monetaria, no habrá perspectivas de crecimiento sólido de largo plazo y el sector privado no
generará puestos de trabajo genuinos."

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