> En Brasil, la clase media pasó del 20% al 47% de la población.
> En Chile, la clase media pasó del 20% al 53% de la población.
> En Uruguay, la clase media pasó del 50% al 74% de la población.
Esta información, que toma como base a estadísticas oficiales de las encuestas de hogares de los países, muestra que los progresos registrados en países vecinos son sensiblemente más altos que los conseguidos por la Argentina. Brasil más que duplicó el tamaño de su clase media y Chile casi la triplicó. Uruguay, que partió de una proporción de clase media superior a la Argentina, obtuvo 24 puntos porcentuales de expansión de la clase media, es decir, casi el doble que el observado en la Argentina.
¿Por qué, en esta perspectiva de largo plazo, otros países progresan más que Argentina? La explicación no es una menor dotación de recursos naturales. Las diferencias tampoco son ideológicas ya que en la región hay gobiernos que tienen antecedentes y orientaciones muy diferentes. Por el contrario, lo que el estudio está sugiriendo es que, más allá de las particularidades de cada país, en general, Brasil, Chile y Uruguay han demostrado gestionar mejor las reformas de la década de los ’90 y, por esa vía, aprovechar con mayor intensidad la bonanza económica iniciada a comienzo de siglo.
Por ejemplo, en materia previsional gobiernos con orientaciones ideológicas muy diferentes, como los de Uruguay y Chile, centraron esfuerzos en perfeccionar el sistema mixto que combina capitalización con reparto. Ninguno cayó en la tentación de utilizar fondos públicos para distribuir indiscriminadamente jubilaciones, como la Argentina. Tampoco montaron mecanismos que de manera discrecional y poco transparente reparten enormes masas de recursos para subsidiar empresas públicas y privadas. En este aspecto resulta muy ilustrativa la actitud del gobierno de Uruguay que, frente a la inviabilidad de su empresa aérea estatal, prefirió la dura opción de la quiebra antes que dilapidar recursos como lo hace Argentina con Aerolíneas. En igual sentido, no abusan de la propaganda oficial, ni del uso del empleo público para distribuir favores políticos y personales. Otro rasgo diferenciador es que no desconocen que el impuesto inflacionario es altamente regresivo y perjudicial, por eso se ocupan de no generar déficits fiscales no financiables.
En otras palabras, el rezago relativo de la Argentina está asociado a la mala calidad de las políticas públicas. Para revertir este proceso y no seguir desaprovechando la histórica oportunidad que brinda el inédito contexto internacional favorable, alcanza con incorporar racionalidad y profesionalismo en el manejo del Estado. No se trata de grandes invenciones sino simplemente de emular a los países vecinos.