Siguiendo en el terreno de las conjeturas, los niveles de actividad, medidos siempre por el comportamiento de las escrituras de compra venta de inmuebles, serían menos negativos que los esperados.
En este sentido, ya se comienzan a barajar algunas cifras, que marcarían un derrumbe cercano al 30% para todo 2012, contra lo ocurrido en 2011.
Lejos de hacerse grandes ilusiones sobre esta suerte de avance que mostró el sector en octubre, los agentes inmobiliarios advierten sobre la posibilidad de que en este tipo de relevamientos como el que mide la cantidad de escrituracionesse toman en cuenta operaciones que tal vez se hayan realizado hace algunos meses, pero que por distintas cuestiones sólo ahora se firman, por lo que forman parte de los últimos registros.
Por otra parte, sostienen que la gran mayoría de las transacciones que se llevan a cabo tienen que ver con departamentos a estrenar, hoy por hoy las que realmente mueven el mercado.
El motivo central por el que se da esta situación es por el cepo al dólar que complica las operaciones, sobre todo de los departamentos usados, donde hay una mayor reticencia por parte de los dueños a recibir pesos.
En el mercado de los nuevos, en cambio, la situación es diferente.
Aquí, los desarrolladores pusieron en marcha planes de pago completamente en pesos, de modo de reactivar el mercado.
Pero la caída de la actividad en la construcción complica el panorama futuro de las unidades nuevas disponibles para el mercado.
Fuera de esto, habrá que esperar a que los propietarios estén dispuestos a recibir pesos, para lo que se pacta una cotización en dólares que fluctuará en un valor intermedio entre el dólar oficial y el paralelo.
En el mercado se estima que no más del 5% ó 7% de las operaciones se realizan en moneda nacional, situación que imposibilita que el mercado se reactive.