Según refleja este jueves (01/11) el diario El Cronista, después de que agosto marcara un récord negativo absoluto para lo que va de 2012, en septiembre la baja se acercó al 45%, con lo que se volverían a romper todas las barreras establecidas.
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Este mal momento también se evidenció si se toman en cuenta lo que ocurrió en septiembre en comparación con agosto. En este caso, el derrumbe se posicionaría en torno del 15%.
Con esto, el negocio inmobiliario habrá logrado 10 meses consecutivos en los que se registraron signos negativos.
“Siempre cuando se habla de escrituraciones hay que tener en cuenta que en esa medición entran también operaciones que se realizaron hace algunos meses, pero que por diversas razones se firman ahora. Entonces, los montos difieren de lo que es la realidad diaria”, dijo al matutino uno de los principales operadores del mercado local.
Se habla de que la reducción llega aquí a moverse entre el 70% y el 75 por ciento.
“El mercado está muy complicado y las ventas siguen sin aparecer; ya tenemos una larga seguidilla de cifras negativas. Pero lo peor de todo es que no tenemos motivos para pensar que algo va a cambiar”, sostuvo Armando Pepe, de la inmobiliaria que lleva su nombre.
Los cálculos del sector deben ser corroborados ahora por el Colegio de Escribanos, que lleva las escrituras realizadas. Pero ya se espera que el nivel de escrituración caerá al 70% interanual.
Ante esta situación en setiembre la Cámara Inmobiliaria Argentina suspendió su tradicional cena de fin de año: “No tenemos nada que festejar” dijo su titular.
“No tenemos absolutamente nada que festejar. La realidad del mercado es realmente un desastre y decidimos que no hay motivos para realizar un evento que para nosotros es sinónimo de festejo”, dijo Néstor Walenten, presidente de la CIA.
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El último relevamiento del Colegio de Escribanos resaltó que las cifras actuales son peores que algunos indicadores tanto de la crisis de 2001 como de 2008-2009.
Ya en Junio los representantes del ámbito inmobiliario advirtieron que los próximos meses serían los peores con caídas del 50% en las operaciones y pérdidas de unos 300 mil puestos de trabajo en la construcción. Agosto registró la caída del 35% y ahora si setiembre confirma la del 45%, ese diagnóstico estaría confirmándose.
Pero falta lo peor todavía para las inmobiliarias, el verano, la etapa de más baja actividad.