"En el momento en que hubo que salir de la fenomenal crisis de 2001, la soja, que es el principal producto de exportación de Argentina, estaba en torno a los 210 dólares tonelada y el promedio de los últimos años, sobre todo de 2007 en adelante, ha sido de arriba de los US$500, con algunos picos llegando a 630-640 dólares. De manera tal que más allá de lo que ocurra en el mundo, lo que nos importa específicamente a los argentinos, el efecto es tremendamente favorable, de modo tal que los resultados pobres de este año tienen que ver con cuestiones de política económica local", recordó.
También aseguró que los ciudadanos saben que la Argentina atraviesa un período inflacionario y de restricciones cambiarias, por más que el Gobierno los niegue: "Los ciudadanos van al supermercado y saben lo que está pasando con los precios; el dólar pasa lo mismo, van al banco a pedir dólares que no se los quieren dar, y eso es un cepo".
En paralelo, Lavagna remarcó que en el contexto regional "en el último año y medio, Argentina se fue desplazando en la visión internacional hasta ubicarla en la línea de la Venezuela de Chávez o Ecuador", afirmó.
Según su opinión, esta situación puede provocar dificultades a la hora de salir a tomar créditos internacionales: "El problema no es solo la visión internacional, ésta se corresponde a su vez con una visión local, hay una salida de capitales acumulada de los últimos años equivalente a US$90 mil millones, no de pesos".
"Esto es una suma enorme que debió haber estado en la inversión local y en la creación de empleo, porque que no haya inversión suficiente no es un problema de los empresarios solamente, es un problema de toda la sociedad porque no se crea empleo", afirmó.
Para finalizar, Lavagna se pronunció sobre la reciente Ley que modifica el sistema de ART: "El régimen vigente en los 90 era vergonzoso, perjudicaba tremendamente al trabajador y al trabajador accidentado. Esto lo empezó a ordenar de alguna manera la Corte Suprema hace ya muchos años de criticar precisamente ese sistema".
Asimismo, recordó que "a partir de ahí surge una situación en la cual los trabajadores quedan mejor ubicados, pero al mismo tiempo un grupo limitado de estudios jurídicos montan una fenomenal industria del juicio, con grandes utilidades para esos estudios y con muy poco beneficio para los trabajadores".
"Entonces acá lo que está haciendo falta es un mecanismo que combine efectivamente una mejor situación, y la inclusión de nuevas enfermedades y demás para los trabajadores, con ponerle un límite a esta industria del juicio, que termina afectando sobre todo a las pequeñas y medianas empresas, afecta al empleo y finalmente termina afectando a quienes están en búsqueda de empleo o desempleados, particularmente los jóvenes de menos de 25 años y las mujeres, que son los más afectados por la desocupación. Me parece que ese equilibrio entre las dos cosas no está totalmente logrado en esta ley", concluyó.