La agencia indicó que "estos acontecimientos reflejan el entorno político cada vez más impredecible de la Argentina y sus preocupaciones acerca de la sostenibilidad a largo plazo del marco económico actual. Como la economía de Argentina se desacelera y la inflación sigue siendo alta, las autoridades están restringiendo cada vez más el acceso a las divisas para frenar la fuga de capitales y para proporcionar apoyo a corto plazo para las reservas de divisas".
La agencia puntualiza que "el incidente con Chaco sigue a una serie de otras políticas que el Gobierno ha introducido en el último año. Entre ellos se encuentran la nacionalización de Repsol YPF en abril y la imposición de controles a la importación en enero".
"El gobierno también introdujo controles cambiarios en el cuarto trimestre de 2011, forzando a las compañías petroleras, de gas, y a las empresas mineras a repatriar el 100% de sus ingresos en divisas, y ordenar a las compañías de seguros a vender todos sus activos en el extranjero y repatriar las ganancias", agregó.
S&P resalta que "estas medidas de política socavan la confianza en las políticas del gobierno, aumentan la incertidumbre sobre el tipo de cambio y la volatilidad de depósitos, suben el riesgo de fuga de capitales, y obstaculizan las inversiones necesarias en la economía junto con las actuales políticas distorsionantes micro, como los controles de precios diferentes, y las preocupaciones crecientes acerca de la fiabilidad de la inflación oficial y otros datos económicos, estos desarrollos aumentan las preocupaciones sobre la fortaleza institucional y aumento del riesgo país".