Cosentino será acompañado por Guido Forcieri, director ejecutivo ante el Banco Mundial por Argentina, y Sergio Chodos, representante del país ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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Otra ausencia notoria es la de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
La acotada delegación deberá enfrentarse a renovadas presiones del FMI para que la Argentina mejore la calidad de sus estadísticas.
Un momento central será cuando el FMI divulgue sus perspectivas internacionales e incluya una advertencia sobre la calidad de los números oficiales del país.
En los últimos informes, el organismo advirtió mediante una llamada a pie de página que las estimaciones oficiales son cuestionadas por los consultoras y economista privados.
Por otro lado, Lorenzino, arremetió contra las calificadoras de riesgo al sostener que sus evaluaciones influyen sobre el valor de las deudas que analizan "generando procesos negativos a modo de profecías autocumplidas".
El funcionario dijo que el problema que se esconde detrás de las calificadoras de riesgo es que "han abandonado el análisis de los fundamentales económicos para incorporar valoraciones subjetivas basadas en las recetas ortodoxas".
"Si sólo utilizaran los fundamentales, los indicadores de la Argentina deberían haber mejorado dado que el país logró una fuerte reducción del peso de la deuda sobre el PIB, pasando de 166,4 por ciento en 2002 a 41,8 por ciento en 2011 y una mejor composición monetaria de ésta", dijo el ministro en una nota publicada este martes 09/10 en el Newsletter de la Embajada argentina en Washington.
"Las agencias calificadoras fueron pensadas para evaluar de forma independiente la capacidad de repago de una deuda pero, cada vez más, esas evaluaciones influyen sobre el valor de dichas deudas generando procesos negativos a modo de profecías autocumplidas", señaló el funcionario.
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Lorenzino indicó que "un ejemplo de este tipo de razonamientos fue aplicado por las calificadoras para Grecia ya que en 2009 dicho país obtenía el investment grade, antes de la crisis subprime, y desde ese año a la fecha se le ha ido rebajando su calificación, intensificando los efectos de la crisis".
El ministro agregó que "en el caso de la Argentina el proceso ha sido inverso, desde hace 5 años nos califican como un país en crisis, con alto riesgo de no pago, pero la Argentina hace 10 años consecutivos que crece y cumple con sus obligaciones financieras".
Volviendo al 17D, según recuerda este martes 09/10 el diario El Cronista, El FMI había comenzado a utilizar información alternativa para estimar el Producto Bruto Interno (PBI) y la inflación de la Argentina en su reporte de abril de 2012, luego de haber advertido que comenzaría a emplear indicadores ajenos a los provistos por el Indec en septiembre de 2011.
El Fondo, no obstante, continúa basando sus proyecciones de inflación para 2012 y 2013 sobre la información del Indec. Así, estimó para este año un avance en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 9,9% y otro del 9,7% para el que viene. Y repitió la fórmula a la que apela desde 2010: El FMI ha pedido a Argentina que adopte medidas correctivas para mejorar la calidad de los datos oficiales del PBI y del IPC-GBA.
El personal técnico del FMI también está utilizando otros indicadores del crecimiento del PBI y de la inflación a los efectos de la supervisión macroeconómica, entre los cuales se incluyen estimaciones de analistas privados, que han mostrado desde 2008 un crecimiento del PBI real significativamente más bajo que el que indican los datos oficiales; y datos elaborados por oficinas estadísticas provinciales y analistas privados que han mostrado desde 2007 una tasa de inflación considerablemente más alta que la que indican los datos oficiales.