El negocio de servicios postales monetarios mueve, en total, cerca de $170 millones al año. Si bien no se trata de un fondeo vital para la liquidez del banco, el manejo se volvería importante en un contexto de control cambiario extremo como el actual: por esta vía se realizan muchos giros en divisas de argentinos a sus familias de otros países.
"Son negocios financieros y cambiarios más que de correo", comentó una fuente familiarizada con esa actividad.
La propuesta fue escuchada por estos días con cierto malestar en el entorno de Fábrega, que perdió espacio en las decisiones internas del banco con el rápido crecimiento de La Cámpora en las sillas de su directorio y el desembarco de Enrique Arceo a la vicepresidencia de la entidad.
En tanto, desde la jefatura de prensa de la entidad, José Luis Oliveros, negó enfáticamente que se hubiera siquiera mencionado esa posibilidad dentro del banco.
En tanto, el Nación también podría tener que cargar, en estos días, con uno de los efectos de sus últimos zarpazos: la incorporación de los empleados de la casa de cambio GlobalExchange, que quedaron inactivos luego de que le fuera revocada la autorización para realizar operaciones cambiarias en aeropuertos. Los empleados en cuestión son unos 150.
Además, en el mercado circula una última especulación: la posibilidad de que también las cuentas sueldo estatales de los bancos provinciales pudieran migrar al Banco Nación, de la misma manera que ya deben hacerlo las de las entidades privadas.
Por ahora, según algunas fuentes calificadas, es baja la posibilidad de que ello ocurra, pero no imposible en el marco de este proceso en el que parece embarcado el Nación.