En ese caso, los parlamentarios deberán esperar hasta la semana próxima para formular sus consultas cuando asistan al mismo recinto los secretarios de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y de Política Económica, Axel Kiciloff. Ellos responderán pero Lorenzino no.
La presentación formal del Presupuesto 2013 estuvo envuelta en hermetismo oficial (el misterio ya parece naturalizarse) y diputados opositores se quejaron porque el 15 de septiembre no estuvo a disposición pública, tal como lo marca la Constitución Nacional.
El tratamiento del proyecto en la comisión se iniciaría el miércoles 26, en el inicio de un tratamiento en la Cámara baja que, según estimaron fuentes de la bancada oficialista, concluiría a fines de octubre con la votación en el recinto, para pasar luego al Senado.
Asimismo, lamentaron que ante la mayoría que tiene el Gobierno en ambas cámaras el debate por la ley que determinará los ingresos y egresos de 2013 -año electoral- no servirá para imponer modificaciones.
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Pese al manto de misterio que puso el kirchnerismo, trascendió que la base del presupuesto es un crecimiento en torno al 4,4 por ciento, con un nivel de inflación del 9 por ciento y un valor del dólar promedio en todo el año de $ 5.10.
A su vez, se prevé un superávit comercial del orden de los 13.000 millones de dólares y una recaudación que crecería levemente por encima de la inflación.
El Gobierno mantendría su política de pagar deudas con reservas del Banco Central y continuaría utilizando fondos de organismos intraestatales para completar su financiamiento.
Pero todas las proyecciones 2013 estarán sujetas a cómo cierre 2012, año que tuvo un primer semestre de estancamiento y un segundo semestre que insinúa una leve recuperación.
En este caso, se espera conocer cuál es la proyección de expansión de la actividad económica para este período, que en caso de ser superior a 3,3 por ciento obligará al Gobierno a pagar el Cupón de PBI el año próximo.