"La gran perjudicada por el cepo cambiario ha sido Punta del Este que está en estos momentos congelada y creo que van a sufrir mucho en esta temporada", aseguró Daniel Mintzer, presidente del grupo G&D Developers.
Operadores privados estiman que los proyectos edilicios en marcha en Punta del Este alcanzan una inversión total de US$ 700 millones. Solo en 2011 la inversión inmobiliaria sobrepasó los 700.000 m2, en su mayoría, construidos para el resguardo de capitales de inversores extranjeros.
Según ha dicho el intendente de Maldonado, Oscar de los Santos, al diario uruguayo El Observador, Punta del Este necesita, al menos, 350.000 m2 nuevos cada año para mantener la industria de la construcción que emplea a 20.000 personas.
Acerca de los alquileres para la próxima temporada estival, Gustavo Pereira, uno de los principales operadores de la zona de La Barra, intento mantenerse positivo, y dijo a El Observador que los argentinos están “sacando ventaja” por el tipo de cambio que aceptan. “Ellos están aceptando pesos argentinos por los alquileres tomando un valor medio entre el dólar oficial y el dólar blue. Absorben la brecha entre uno y otro cambio, pero se aseguran el alquiler de sus propiedades. Y los que alquilan se ahorran los recargos por pagos con tarjeta de crédito y las dificultades que aún hay de pagar en pesos argentinos en Uruguay”, explicó.
Según él, eso denota que el interés de los argentinos en vacacionar en Punta del Este “sigue estando y que el dinero también está. El problema es que nosotros tenemos que dar señales claras y que los propietarios uruguayos se pongan a tono y no queden fuera del mercado. Hay que entender que en Argentina el dólar es un bien escaso y adaptarnos rápidamente a esa circunstancia”, opinó.
En el sector inmobiliario los operadores reconocen que el movimiento aún es escaso, e incluso fueron muy pocos los empresarios del sector que se animaron a participar del Salón Inmobiliario de Buenos Aires, que se desarrolló en el hotel Hilton de la capital porteña.
"No tengo la menor duda que las restricciones van a influir en una merma en la próxima temporada turística", dijo Néstor Welenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina. Agregó que esto ya "debe haber repercutido en el mercado inmobiliario de Punta del Este".
Consultado sobre cómo los turistas podrían afrontar sus gastos en Uruguay, el empresario sostuvo que Uruguay debe procurar que "se pueda pagar en tarjeta de crédito los alquileres" y opinó que el gobierno uruguayo "tiene que buscar la forma para que los argentinos puedan pagar en pesos (argentinos)".
Hay muchos uruguayos padeciendo las restricciones.
"Los uruguayos que residen en Argentina aseguran que la dificultad de acceder a moneda extranjera, el recargo del 15% a las compras con tarjeta en el exterior y el encarecimiento de pasajes hacen que estén "cerca pero lejos".
Según el último censo, realizado en 2010, en Argentina viven 116.592 uruguayos y ocupan el sexto lugar entre los residentes extranjeros por detrás de Paraguay, Bolivia, Chile, Perú e Italia. Casi el 90% de esa población se encuentra en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires o en otras provincias relativamente cercanas en distancias a Uruguay, como Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Se trata de la comunidad de uruguayos más grande fuera del país e incluso entre las autoridades uruguayas se expone que el número rondaría en realidad las 300.000 personas, ya que aseguran se trata de una población renuente a censarse e incluso a documentarse.
Además, la mayoría de los uruguayos en Argentina pertenece a la población económicamente activa por lo que no solo viven sino que, es de esperar, trabajan y pagan sus impuestos en el vecino país.
Para ellos viajar a Uruguay significa mucho más que una mera recreación. Es "estar cerca de la familia y amigos para paliar la nostalgia" y eso se ha "complicado" en el último año, según señalaron representantes de centros de residentes consultados por El País.
"Compatriotas que antes viajaban dos veces al año, ahora lo hacen una vez o directamente no van", afirmó Wilson Gutiérrez, quien reside en Argentina desde comienzos de los 70; vive en Tigre.
Gutiérrez es uno de los fundadores de un centro llamado Encuentro de Residentes Uruguayos de Zona Norte que nuclea a unos 50 uruguayos "de todos los departamentos, colores partidarios y estratos sociales", ya que "hay desde gente que trabaja por horas a profesionales exitosos", aseguró.
Como principales causas de esta "complicación", que paradójicamente los hace estar "cerca pero lejos", refieren el encarecimiento de los pasajes y las restricciones de adquirir divisa extranjera que el gobierno argentino empezó a aplicar a finales de octubre de 2011.
"No estamos a miles de kilómetros, pero ganamos en pesos y tenemos tarjetas argentinas. Te sale todo mucho más caro y perdés dinero porque acá no tenés acceso a comprar divisa extranjera y allá al peso argentino te lo cotizan a menor valor que el cambio oficial", explicó a El País Gustavo García, quien está radicado en Argentina hace más de 40 años.
García vive en Villa Luro y es comerciante de muebles para lo que tiene una unipersonal. Si bien considera que debería tener la capacidad para adquirir dólares o pesos uruguayos, el gobierno argentino no lo autoriza.
Una solución que habían encontrado estos uruguayos era realizar los gastos con tarjeta de crédito, pero desde este mes esas compras están cargadas por un 15%.
Ese recargo es deducible de los pagos que los contribuyentes hacen del impuesto a las ganancias (similar al impuesto a la renta en Uruguay) o a los bienes personales (patrimonio) pero García advierte que no todos los trabajadores pagan esos impuestos y que para peor aun no se sabe cómo el fisco devolverá ese dinero si no le corresponde cobrarlo. "Te exponen a una auditoría que el que está evadiendo no la va a realizar. De hecho la mayoría de los uruguayos que conozco no tienen salarios que sean alcanzados por ganancias, o son monotributistas o sí deberían estar alcanzados pero es muy común que sus empleadores les pagan parte del salario en negro, algo que no es fácil de denunciar sin arriesgarse a perder el trabajo", añadió García.
Gutiérrez se lamentó por la medida y remarcó que los gastos que hacen los uruguayos en su país "no son extraordinarios". "Comprás nafta, comprás algo en el súper o gastás plata en alguna atención para alguien que querés y todo queda acreditado, no es que estamos invirtiendo o lavando dinero…", dijo el matricero formado en la "querida" UTU.
Las restricciones también se han evidenciado en el envío y recepción de divisas desde y hacia el exterior. Por ejemplo, las jubilaciones uruguayas pasaron de cobrarse en dólares a recibirse en pesos y al cambio que determine el banco u entidad destinada a hacer el pago, en ocasiones bastante desventajoso. Lo mismo ocurre con las jubilaciones de países europeos o con las divisas enviadas desde el extranjero.
Asimismo, hay topes cada vez más acotados y precios más elevados para enviar dinero desde Argentina hacia otros países y servicios como el que realiza la empresa Western Union elevaron sus costos hasta un 300% respecto de 2011. (...)".