De acuerdo con el Índice de Competitividad del WEF, varios países latinoamericanos han mejorado su rendimiento en competitividad: Brasil y México suben cinco puestos hasta situarse en el número 48 y 53, respectivamente. Perú, escaló seis lugares hasta el 61 y Panamá nueve lugares, hasta el 40.
Según el informe, la Argentina pierde puestos porque "sufre un continuo deterioro en sus condiciones macroeconómicas, mal funcionamiento de las instituciones públicas y de los mercados laborales, de bienes y financieros". Otra de las causas negativas que apunta el informe es la débil eficiencia del Gobierno de la nación -en el puesto 142 del mundo- y la poca confianza en los políticos -143-.
Las grandes economías emergentes (BRICS) muestran distintos rendimientos. A pesar de un ligero descenso en el ranking de tres puestos, la República Popular China (29) subió sigue estando a la cabeza del grupo. En cuanto al resto, sólo Brasil (48) sube este año, mientras que Sudáfrica (52), India (59) y Rusia (67) descendieron ligeramente.
Es un buen progreso, "pero no hay que echar las campanas al vuelo porque otros están mejorando a mayor velocidad que México y Brasil también subió, es una carrera pareja", afirma Raymundo Tenorio, director de la carrera de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.
La Argentina se sitúa, con esta caída, en el entorno de países como Mongolia, Namibia, Serbia o Grecia.
La caída es atribuida al "mal funcionamiento" de sus instituciones y mercados y a la ineficiencia del gobierno (de Cristina Fernández de Kirchner, obvio).
Y es superada por:
> Chile -que baja del 31 al 33-,
> Panamá -que sube del 49 al 40-,
> Brasil -del 53 al 48-,
> México -del 58 al 53-,
> Costa Rica -del 61 al 57-,
> Perú -del 67 al 61-,
> Colombia -del 68 al 69-,
> Uruguay -que también cae con fuerza, del 63 al 74-,
> Guatemala -del 84 al 83-,
> Ecuador -con una fuerte subida del 101 al 86- y
> Honduras -del 86 al 90-.
El informe destaca los avances logrados por Panamá, Brasil, México y Perú y constata el liderazgo chileno. Sobre América Latina, el texto dice que la economía de la región se ha visto beneficiada de la alta demanda de materias primas por parte de China y otras economías asiáticas, pero que se enfrenta a potenciales problemas por el anémico crecimiento de Estados Unidos.
La lista la encabeza un año más -y van cuatro- Suiza, a pesar de la fuerte revaluación de su moneda. Le siguen en los primeros puestos Singapur, Finlandia, Suecia, Holanda, Alemania, Estados Unidos, Hong Kong, Japón, Qatar, Dinamarca, Taiwán, Canadá, Noruega, Austria y Bélgica.
Según el informe, Suiza es el líder mundial de la competitividad económica por "la innovación, la eficacia del mercado laboral y la sofisticación de sus sectores" económicos.
Por 4to. año consecutivo, Suiza ocupa el 1er. puesto en el ranking del Informe de Competitividad Global 2012-2013 que publicó el WEF.
También se valora que "las instituciones suizas de investigación científica están entre las mejores del mundo" y que sus instituciones públicas ofrecen "una gran transparencia", una forma de valorar la mínima corrupción.
Singapur continúa en 2do. puesto.
Finlandia, en 3ro. y adelanta a Suecia que está en la 4ta. posición.
Holanda queda en el 5to. lugar.
Alemania en el 6to. lugar.
En el caso de USA, a pesar de contar con un índice de competitividad global mayor al año pasado, cayó por 4to. año consecutivo y bajó 2 puestos más hasta el número 7.
Además de la creciente vulnerabilidad macroeconómica, algunos aspectos del entorno institucional de ese país siguen preocupando a los líderes empresariales, sobre todo en términos de la baja confianza en los políticos y la sensación de falta de eficiencia del gobierno.
Reino Unido está en el 8vo. lugar.
Detrás, el enclave chino que es zona económica especial, Hong Kong.
Y cierra el top ten, Japón.
La economía española ha logrado conservar su competitividad a nivel mundial a pesar de la "muy delicada" situación macroeconómica que atraviesa, ocupando por 2do. año consecutivo el puesto 36 en el ranking elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM).
O sea que Cristina, que se la pasa hablando mal de España, debería intentar que la Argentina alcance a España, por lo menos.