En ese sentido, una de las “hipótesis” que se barajan es la posibilidad de utilizar otras monedas para evitar que el “corralito” argentino afecte la temporada turística en Uruguay.
El mandatario había dicho que la intención era alcanzar acuerdos en materia de balanza de pagos. Y sobre ello, se especuló con que las asimetrías existentes permitirían estimular algunas exportaciones sin cambiar el esquema dispuesto por los argentinos.
Destacaron que “la Argentina es el tercer socio comercial de Uruguay y que la balanza comercial es deficitaria para los orientales desde hace una década. En los últimos tres años el déficit se agravó y en 2011 llegó a los US$1.238 millones, fruto de exportaciones uruguayas por 576 millones e importaciones por US$1.814 millones”.
Según el diario uruguayo, el embajador Pomi tuvo anoche una importante reunión para cumplir las instrucciones de Mujica y buscar un acuerdo que “permita seguir avanzando en positivo con Argentina”.
“Hay que ser ingeniosos. Se puede cobrar todo en pesos argentinos, y acá hacer la conversión a dólares o pesos uruguayos sin que nadie pierda”, dijo Juan Bistiancic, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado, mostrando su adhesión a la iniciativa. .
Ayer, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Argentina, Ricardo Echegaray, anunció al respecto de las trabas, que desde el próximo mes a todas las compras realizadas con tarjeta en el exterior se les recargará un 15%.
“No es un nuevo impuesto, sino un adelanto” de las liquidaciones anuales de ganancias y bienes personales, explicó el jerarca, que admitió que la medida “desalentará las compras en el exterior”.
La medida fue publicada hoy en el boletín oficial y comenzará a regir el primero de septiembre para todas las compras realizadas fuera de Argentina con tarjetas.
El titular de la AFIP dijo que “el 99,9% de aquellos contribuyentes que realizan compras con tarjetas de crédito en el exterior están incluidos en los regímenes de ganancias y bienes personales”.
Ese pago del 15% será aplicado por el contribuyente para la liquidación final de los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales.
Aclaró que en el caso de las personas que sufran el descuento y después no tengan que pagar el impuesto a las ganancias y bienes personales, se le generará un crédito fiscal o se le devolverá el dinero a través de la tarjeta.
Para justificar la medida, Echegaray dijo que desde enero de 2011 a junio de este año se registraron 168.000 tarjetas con gastos totales por 7.400 millones de pesos.
Consideró que la medida “desalentará las compras en el exterior” pero destacó que “no es un nuevo impuesto, a diferencia de lo que han realizado otros países”.
Por otra parte admitió que no hay un estudio sobre el impacto que tendrá la medida en los viajeros.
En la resolución general 3378 se aclara que de tratarse de operaciones expresadas en moneda extranjera “deberá efectuarse la conversión a su equivalente en moneda local, aplicando el tipo de cambio que fija el Banco Nación al cierre del último día hábil inmediato anterior a la fecha de emisión del resumen o liquidación”.
El artículo sexto de la resolución precisa que “las percepciones practicadas tendrán para los titulares de las respectivas tarjetas el carácter de impuesto ingresado y serán computables en la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias o, en su caso, del Impuesto sobre los Bienes Personales, correspondientes al período fiscal en el cual les fueron practicadas”.
En tanto, cuando el recargo sufrido genere saldo a favor en el gravamen –completa el artículo 6°- “éste tendrá el carácter de ingreso directo y podrá ser aplicado para la cancelación de otras obligaciones impositivas”.