Kicillof se quejó de la "mala intención" de los economistas de la oposición y advirtió su "inconsistencia" porque "cuando la economía crecía al 9% anual era por las buenas perspectivas del mundo y si a la Argentina le va mal no es por el mundo sino por las medidas del Gobierno".
El funcionario además dijo que la "oposición" y los "economistas maestros del pesimismo" decían que no se iban a poder hacer los créditos para las viviendas y que después dijeron que iba a ser "utilizado como herramientas de clientelismo". "Son panparruchadas", sentenció con su particular estilo de descalificación.
Kicillof prefirió retomar el manual cristinista y despegó al Gobierno de cualquier problema económico que pueda sufrir la Argentina y apuntó contra "el mundo". Destacó el “descalabro de la economía mundial”, si bien consideró que en el caso de Brasil, las medidas adoptadas por la presidenta Dilma Rousseff podrían “revitalizar la actividad de nuestro principal socio comercial”.
El viceministro de Economía remarcó que “la desaceleración del comercio mundial está llegando a tasas preocupantes”, y advirtió que hay países “que cada vez compran menos productos extranjeros”.
“Está prácticamente estancado el comercio mundial. Las economías producen menos, tienen recesión y desaceleración en sus compras. Cada vez compran menos productos extranjeros”, subrayó Kicillof, pintando un panorama tan pesimista como el que le atribuye a los economistas del "cacareo".
El funcionario subrayó que a partir de esta crítica situación mundial “se empieza a restringir la posibilidad de colocar productos argentinos en el mundo”.