Ese resultado se debió a que en enero se concentró el envío al exterior de productos agroindustriales que se había demorado por los distintos conflictos gremiales ocurridos durante diciembre y parte de enero, que impidieron el funcionamiento del comercio exterior.
En otro sentido, impactó el incremento de los precios internacionales por alteraciones de la oferta y demanda mundial de commodities por el COVID-19 y la sequía que afectó a Brasil y la Argentina, entre otros factores.
La liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados ya sea en su mismo estado o como productos procesados, luego de una transformación industrial. La mayor parte del ingreso de
divisas en este sector se produce con bastante antelación a la exportación, anticipación que ronda los 30 días en el caso de la exportación de granos y alcanza hasta los 90 días en el caso de la exportación de aceites y harinas proteicas. Esa anticipación depende también del momento de la campaña y del grano de que se trate, por lo que no existen retrasos en la liquidación de divisas.
En este sector, las comparaciones estadísticas entre distintos períodos son generalmente imprecisas o inexactas ya que la liquidación de divisas está fuertemente influida por el ciclo comercial de los granos, que depende de diversos y cambiantes factores exógenos como oscilaciones internacionales de precios, retracción de la oferta, distinto volumen y valor proteico de las cosechas, condiciones climáticas, feriados, medidas de fuerza sindicales, modificaciones regulatorias, barreras arancelarias y para arancelarias del exterior, exigencias fitosanitarias o de calidad de otros países, etcétera.
El complejo oleaginoso-cerealero aportó, el año pasado, el 40,78 % del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del INDEC.
El principal producto de exportación del país es la harina de soja (13,5 % del total), que es un subproducto industrializado generado por este complejo agroindustrial, que tiene actualmente una elevada capacidad ociosa cercana al 50%.
De acuerdo a todos estos datos y la comparación de los datos del Balance Cambiario del Banco Central de diciembre 2020 y los datos del Intercambio Comercial Argentina (ICA) del INDEC, el año pasado los exportadores dejaron pendientes por liquidar unos US$4.500 millones.
De acuerdo con la información del BCRA a la que tuvo acceso el diario Ámbito Financiero, el intercambio comercial argentino dejó un saldo real a favor del país de US$8.492 millones, unos US$4.036 millones menos de lo marcó el ICA (u$s12.528 millones).