El ajuste de cuentas racial ha llegado a todos los rincones de la vida estadounidense, incluso en la poderosa Fed.
La crónica de Matthew Boesler, Steve Matthews y Catarina Saraiva, en Bloomberg, describe el profundo cambio que recorre a los dirigentes en USA desde la imagen del afroestadounidense George Floyd yaciendo bajo abajo en la acera, lo que provocó indignación, reclamo, rebeldía, violencia de un lado y el otro, y una asistencia masiva de la comunidad negra a las urnas para que Donald Trump se marche del poder.
En este marco Boesler, Matthews y Saraiva afirman que comenzó el interrogante:
** ¿Debería hacer algo la Fed?
** ¿Qué debería hacer la Fed?
** ¿Qué le adeuda la Fed a los afroestadounidenses?
En el año en que la Reserva Federal cumple 108 años pareciera que habrá cambios impensados en el pasado.
Según la legislación federal, la misión de la Fed es mantener a raya la inflación y garantizar condiciones para promover el empleo.
Hasta 2015, no hay registros públicos de que la Fed mencionase temas vinculados a la raz. En aquel 2015 lo hizo 2 veces en más de 1.000 páginas de transcripciones que documentan las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto.
Soplan vientos de cambio. El presidente electo Joe Biden está hablando de gastar mucho dinero en el alivio de la pandemia, y los mercados de bonos están comenzando a registrar ese riesgo, de que la inflación aumente: ¿Qué hará la Fed?
Su presidente, Jerome Powell, ha trabajado mucho para proteger al banco central de la política violenta, impulsiva, desequilibrada de Donald Trump.
En ese contexto, Charles Plosser, ex presidente de la Fed de Filadelfia, advierte que agregar hoy a la agenda de la Fed los temas de la raza y la desigualdad podría comprometer su independencia porque empujaría a la Fed hacia la política.
Jay Powell conoce la situación y, ante una multitud de reporteros en Washington DC, dijo: “Finalmente, quiero reconocer los trágicos acontecimientos que han vuelto a poner de relieve el dolor de la injusticia racial en este país".
Powell continuó: “La Reserva Federal sirve a toda la nación”.
Pero ¿qué quiere decir sirve a toda la nación?
¿Debería cargar la Fed con la responsabilidad de los desequilibrios que acumula la sociedad estadounidense, que permanecieron ocultos muchos años y que ahora se vuelven inocultables?
Hoy en día, la tasa de desempleo de los afroestadounidenses es del 9,9%, mientras que la de los blancos es del 6%. ¿Es un tema para la Fed, sí o no?
En el 3er. párrafo de un documento que publicó la Fed en agosto 2020, luego de una revisión de estrategia de 20 meses, se lee:
"El nivel máximo de empleo es un objetivo amplio e inclusivo que no se puede medir directamente y que cambia con el tiempo debido en gran parte a factores no monetarios que afectan la estructura y la dinámica del mercado laboral."
Bloomberg lo interpretó así: "la Fed supuestamente daltónica, finalmente comenzará a prestar más atención a la tasa de desempleo de los negros y también a la de otras minorías".
En términos prácticos, el cambio significa que la Fed podría permitir que la economía se acelere un poco antes de que, más adelante, comience a restringir el crédito.
El objetivo de inflación de la Fed, 2% anual, puede verse un poco más libremente. Se puede permitir que el desempleo general, según esta nueva forma de pensar, disminuya aún más para dar a las minorías una mejor oportunidad de encontrar buenos trabajos.
¿Esto complicará a la sociedad estadounidense o no? ¿Y a la Fed?
Theresa Singleton, que supervisa los asuntos comunitarios en la Fed de Filadelfia y ha sido líder en el impulso interno para abordar la desigualdad racial, dice que hace 2 años el banco central se mostró reacio a asumir cualquier responsabilidad al respecto.
“Sabíamos que necesitábamos crear una narrativa que nuestra gente pudiera usar para abordar este trabajo para que no fuera identificado o visto como demasiado político, o fuera de los límites de la Fed”, dice Singleton.
Esto quiere decir que la Fed ya se estaba sintiendo más cómoda hablando de desigualdad antes de que Powell asumiera el control.
Pero los eventos de 2020 han impactado y Powell decidió no huir ante el desafío ni escaparle al requerimiento.
La Argentina
Es evidente que hay un cambio de ciclo en USA.
Hay quienes, en la Argentina, consideran que pueden contar con un espacio más flexible para o mantener o incrementar sus políticas inflacionarias.
Cuidado: la Fed no está pensando en desestabilizar la economía estadounidense y seguirá empeñada en mantener la estabilidad que es lo que garantice que la economía funcione.
Pero es inevitable que en la Argentina habrá quienes lo interpreten como les convenga. El equilibrio y la moderación son buenos consejeros aunque algunos opinen lo contrario.
No se trata de ser conservadores sino astutos, que es algo bien diferente.
El editorial
Con la firma de su Consejo Editorial, Bloomberg difundió el siguiente texto acerca de lo que vendrá en USA:
"En su discurso del jueves 14/01 por la noche, el presidente electo Joe Biden dijo que su nueva propuesta de estímulo económico es solo la primera entrega de un plan de dos etapas para acelerar la recuperación de Estados Unidos de la pandemia Covid-19.
La segunda parte vendrá el próximo mes en su discurso sobre el Estado de la Unión. La estrategia de Biden deberá ser juzgada en su conjunto, pero este primer conjunto de iniciativas está en su mayoría en el objetivo. El Congreso debería abordarlo con urgencia.
Es una lástima que el componente más costoso del plan (otra ronda de cheques para la mayoría de los hogares, independientemente de la necesidad, agregando US$ 1.400 a los US$ 600 ya provistos en la medida aprobada en diciembre) probablemente sea el menos rentable.
El desembolso para esto es de unos US$ 450.000 millones del total de US$ 1,9 billón. Dados los demás elementos del plan y la ayuda ya entregada, la economía no carece de poder adquisitivo agregado y no necesita un estímulo más puro. La mayoría de los hogares tienen finanzas más sólidas ahora que cuando comenzó la pandemia. Hubiera sido mejor dirigir esta nueva ayuda más directamente a los millones de personas más necesitadas.
En defensa de Biden, le preocupa, con razón, atraer el apoyo bipartidista y, bien o mal, una gran ronda de controles de estímulo atrae a muchos republicanos, así como a la abrumadora mayoría de los demócratas. Biden merece crédito por su énfasis inicial en la cooperación entre partidos. Es de esperar que los republicanos ahora correspondan.
No des eso por sentado. Es probable que se opongan a uno de los aspectos más esenciales del plan: US$ 350.000 millones en nuevo apoyo para los presupuestos estatales y municipales. La pandemia ha reducido los ingresos, especialmente para los estados (las ciudades dependen más de los impuestos a la propiedad, que se han visto menos afectados).
Y adaptarse a la emergencia ha elevado los costos de muchos servicios esenciales. Los republicanos se quejan de que "rescatar" a estos gobiernos crea un riesgo moral al fomentar la irresponsabilidad fiscal. Esto es ridículo. Claro, la ayuda federal frente a los reveses esperados de rutina plantea ese problema. Pero el país se enfrenta a una pandemia rara, inesperada y devastadora. Los estados y las ciudades deberían poder contar con la ayuda de Washington en esos momentos.
Los demás componentes principales del plan también están bien concebidos. Extiende la ayuda de emergencia para los desempleados hasta septiembre, a un costo esperado de aproximadamente US$ 350 mil millones. Proporciona nuevos fondos sustanciales para ampliar y acelerar un programa nacional de vacunación, con apoyo adicional para otras medidas anti-Covid.
Dedica fondos a ayudar a las escuelas a reabrir lo más rápido posible, brinda más ayuda a los inquilinos y pequeños propietarios que se encuentran bajo estrés financiero, y aumenta el crédito tributario por hijos (haciéndolo más grande y reembolsable, lo que canaliza la asistencia a aquellos con los ingresos más bajos).
La iniciativa será una primera prueba de la capacidad de Biden para impulsar iniciativas esenciales a través de un Congreso sobrecargado y estrechamente dividido. Además de lidiar con una pandemia incontenible, los legisladores tienen que lidiar con el juicio político de Donald Trump y la urgente necesidad de Biden de confirmar a los nominados, con rapidez, en todos los casos, esencial.
El Presidente electo ha dicho que busca cooperación y ese es un buen comienzo. Los republicanos deben dar un paso al frente."