Los países miembros del grupo deliberarán a partir del 17 en la localidad mexicana de Los Cabos. Tanto Obama como Cristina Fernández han comprometido su asistencia.
Pero difícilmente tengan eco allí los reclamos para que se "suspenda" la participación del país en ese grupo, tal como piden legisladores republicanos molestos con la "inconducta financiera" del gobierno argentino, al que quieren darle una señal.
Pero la administración demócrata parece ajena a ese reclamo. "No la he visto, no la he leído, no puedo comentar nada al respecto", respondió el subsecretario adjunto para Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro, Mark Sobel, al diario 'La Nación'.
Ocurrió durante un panel para anticipar los principales temas de la cumbre, montado en esta ciudad por el Center for International and Strategic Studies (CSIS), y su moderador, el economista Matthew Goodman, fue aun más categórico. "Nadie suspenderá a la Argentina del G-20. Mientras exista el grupo, la Argentina será parte de él", subrayó, en tono enfático. A su lado, el subsecretario Sobel pareció conforme con la definición.
Otra cosa fueron los reclamos para que el país acepte la comprobación de la marcha de su economía que realiza periódicamente el Fondo a todos sus socios y que se conoce bajo el nombre de Artículo IV.
La última vez que la Argentina aceptó ese monitoreo fue en 2006. Nunca más permitió que volviera a realizarse, en coincidencia con el notorio divorcio entre las cifras de inflación que informa el Gobierno (a través del Indec) y las que a diario percibe el consumidor.
De hecho, el FMI ya afirmó públicamente su sospecha de que el índice oficial de inflación está subestimado, mientras que el de crecimiento económico, en cambio, está sobreestimado.
En ese punto, Sobel fue categórico. "Exhortamos a la Argentina a que fortalezca su relación con el FMI", dijo. Hoy el país es el único del G-20 que no acepta la revisión de sus cuentas por parte del organismo, pese a que es una obligación expresa de sus miembros.