Con este resultado, el primer cuatrimestre cerró con un saldo positivo de US$ 4.795 millones, lo que implica un alza de 56,7% respecto del mismo período de 2011.
Habría que contrastar el dato con el contenido de la carta que la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados (Adecra) le envió al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que su situación de stock reviste “niveles críticos”, respecto de los insumos importados, entre los que figuran elementos como guantes descartables y jeringas.
A través de una carta, la asociación le explicó su situación, que también incluye la escasez de broncodilatadores en aerosol y repuestos para equipos de prácticas de diagnóstico médico, a causa de las dificultades para importar que dispuso el área que controla el funcionario.
En el escrito, también recibido por las autoridades del Ministerio de Salud, se destaca que, por lo general, no hay producción nacional de los elementos afectados por las trabas a las importaciones.
Los directivos del sector afirman que en los casos en que sí hay fabricación local se interponen por lo menos 3 peros:
> los volúmenes producidos son bajos en relación con lo que se demanda;
> los precios superan a los que se pagan por los bienes fabricados en el exterior, y
> los niveles de especificidad o de calidad no coinciden con los de insumos y bienes traídos de otros países.
La noticia
Acerca de los números del INdEC, hay diferentes formas de interpretar y titular la noticia.
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Diario BAE (Buenos Aires Económico), del kirchnerista Grupo Olmos:
Vuelven a caer las importaciones y se robustece el saldo comercial
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Diario Clarín (en medio del debate por la decisión de la Corte Suprema sobre el artículo 161 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual):
Caen las exportaciones y ponen más presión al dólar
Con precisión, Ismael Bermúdez explica:
"Por primera vez en 30 meses, en abril la Argentina exportó menos que en igual mes de 2011.
La caída fue del 6% .
Eso se debió a un conjunto de factores, como la menor demanda mundial y la baja de los precios internacionales por la crisis que afecta a buena parte del planeta, pero también a razones locales, entre los que se destacan, la menor cosech a, los tironeos comerciales con Brasil y Uruguay y la apreciación del peso con relación al euro y al real.
Esta disminución de las ventas al exterior implica menores ingresos de divisas . De ahí que con este escenario, el Gobierno acentuó las restricciones a las importaciones e impuso un cepo casi total a la compra de dólares . Estas medidas afectaron aun más la actividad económica interna y también a las exportaciones. Y recrearon con mayor intensidad el mercado paralelo del dólar."
Página/12, habitual vocero de Cristina Fernández (muy excitados sus periodistas con la novedad de la Corte Suprema de Justicia):
Controles con saldo comercial favorable
Y 'copetea':
"La política de administrar el comercio exterior está dando sus resultados. A pesar de una baja en las exportaciones, mejoró el saldo comercial por el control de ingreso de productos importados. La crisis resiente los flujos comerciales."
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El diario Ámbito Financiero (a veces más aquí, a veces más allá, depende los periodistas aunque en general bastante cercano al Ejecutivo Nacional):
Por trabas, caen importaciones otra vez y superávit crece 23%
'Copetea':
"Crece el superávit comercial por nueva caída de las importaciones.
El comercio internacional dejó en abril un superávit de 1.827 millones de dólares, un 23 por ciento más que en igual mes de 2011, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El resultado se obtuvo luego de que las exportaciones cayeran en términos interanuales un 6 por ciento frente a igual mes de 2011, para sumar 6.686 millones de dólares, mientras que las importaciones bajaran 14 por ciento, al totalizar 4.861 millones de dólares."
Los dólares
"Es el 3er. mes consecutivo del año en que caen las importaciones. Este comportamiento de las compras externas se relaciona a los mayores controles sobre el flujo importador que las autoridades locales han llevado adelante desde finales de 2011", evaluó la consultora Abeceb.com.
Y las ventas al exterior también bajaron por primera vez desde noviembre de 2009, algo ya anticipado la presidenta Cristina Fernández hace 2 semanas. La retracción de las exportaciones fue del 6% y llegaron a US$ 6.687 millones, según el INdEC.
En el cuatrimestre, las divisas acumuladas por la vía comercial llegaron a US$ 4.795 millones, +57% respecto a ese mes del año pasado, por la contracción de las importaciones (-4%).
Pero el dólar libre se escapa en su paridad contra el peso.
Un fragmento:
"(...) La urgencia es desactivar el creciente mercado paralelo del dólar. "Algo se va a hacer. No vamos a permitir que esto se agrande mucho más", confirmó anoche una alta fuente del gobierno nacional a El Cronista, en referencia al desdoblamiento cambiario de facto que padece la plaza cambiaria.
La valla con la que chocan los funcionarios cuando le plantean la situación a la Presidenta es cómo recomendarle medidas cuando el origen del problema pasa por la apreciación del tipo de cambio que generó la inflación de los últimos años, que la propia Cristina desconoce. Cómo le decís que es necesario corregir o aliviar la presión cambiaria si antes no le podes decir que en realidad la inflación no es del 9% como indica el Indec, admitió la fuente oficial.
Entre los planes bajo estudio en el Gobierno para frenar el dólar paralelo hay tres propuestas:
> descomprimir paulatinamente las restricción a la compra de divisas (y convalidar la pérdida de reservas del Banco Central que ello genere),
> avanzar hacia tipos de cambios diferenciales, o
> reforzar las trabas (y dejar que la suba del paralelo desinfle la demanda).
Los argumentos de cada propuesta son los siguientes:
* Levantar restricciones a la compra de divisas: El ala económica menos dogmática del Gobierno cree que de este problema se debe salir por dónde se ingresó. Es decir, levantar paulatinamente las restricciones a la compra de dólares, sobre todo a los minoristas, y convalidar los primeros días un drenaje de reservas (lo estiman en unos u$s 1.500 millones) para mostrarle al público que las divisas están. Así, esgrimen sus impulsores, se desinflaría el dólar paralelo y habría más incentivos para que los exportadores liquiden la cosecha gruesa, necesaria en estos momentos. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, es uno de los que en su círculo de confianza ve con agrado esta receta y cree que la AFIP sobrereaccionó con las restricciones a la compra de dólares.
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* Tipos de cambio múltiples: Pese a que la Presidenta lo negó públicamente, en el Gobierno no descartan avanzar hacia un sistema de tipos de cambio múltiples. Algunos en el oficialismo creen que Cristina quedó presa de sus propias palabras cuando la semana pasada negó que vaya a aplicar medidas respecto al dólar. Argumentan que en la práctica el mercado ya generó el desdoblamiento cambiario. Por lo que formalizar este sistema ahora traería más beneficios que costos. Como adelantó El Cronista la semana pasada, uno de los que pugna por ir a un sistema de tipos de cambios diferentes para la industria, el comercio y el campo es el viceministro Axel Kicillof.
* Incrementar los controles: La tercera opción bajo estudio proviene de la AFIP que conduce Ricardo Echegaray. Consideran que de la situación actual se sale como en la mini corrida cambiaria de octubre-noviembre del año pasado. Es decir, con estrictos controles a la compra de divisas. Pero esta postura ha ido perdiendo adeptos dentro del Gobierno, donde muchos señalan a Echegaray como quien generó este brete cambiario. (...)".
La macro
Buena oportunidad para recordar un fragmento de lo que fue el editorial dominical de Claudio Chiaruttini por Radio El Mundo, acerca de la visión del comercio exterior argentino que tiene Cristina Fernández:
"(...) El viaje de Cristina Fernández a Angola es la demostración clara de la degradación de la administración kirchnerista. Por intentar buscar petróleo barato, la Presidente de la Nación se reúne con un reconocido dictador africano, acusado de violar los derechos humanos; ignora a los partidos de la oposición y ni siquiera reclama por las necesidades básicas de los angoleños, aunque casi se ríe de la profunda crisis económica que marca a fuego a Europa y pretende dar lecciones de economía a los Estados Unidos.
Como Néstor Kirchner, Cristina Fernández dijo que cuando ingresara a la Casa Rosada no dejaría afuera sus principios. La duda es dónde dejó, la Presidente de la Nación, la profunda defensa de los derechos humanos, una de las banderas de su gobierno, cuando hizo su viaje a Angola. ¿En la Aduana o resolvió meterlos en algunos barriles de petróleo?
Dicen que todos tenemos nuestro precio. Cristina Fernández resolvió vender sus principios por un poco de petróleo barato. Esa es la confirmación de que su modelo económico, que tanto le pide al mundo que imiten, ya pasó su época de oro y se encuentra necesitando fuertes ajustes. El viento de cola dejó de soplar.
Pero con el kirchenerismo y el cristinismo siempre hay que buscar segundas intenciones. Cuando se negoció una línea de financiación con Venezuela se vieron sospechosas maniobras cambiarias en Caracas y valijas viajando con miles de dólares a Buenos Aires. Cuando se contrataron los primeros barcos de gas licuado, los valores despertaron sospechas de sobreprecios. También generó dudas un viaje de Cristina Fernández al Medio Oriente, donde las cuentas bancarias no pueden ser vigiladas por los organismos fiscales del mundo. ¿Podemos sospechar de las negociaciones con Angola, uno de los productores de los llamados “diamantes de sangre”?
En épocas donde el secreto bancario es una entelequia, con el costo de blanquear dinero en alza en todo el mundo, con el dólar y el euro a un paso del derrumbe, con materias primas que vuelan, convertir dinero negro en diamantes, oro, plata, relojes de lujo, artículos de memorabilia y objetos de artes se ha convertido en formas de valores perdurables y de modificar estados patrimoniales con suma facilidad.
Ya lo vimos esta semana, cuando entre los datos sospechados del vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, aparece una venta de obras de artes sin que hubiera una anterior adquisición. Los especialistas sostienen que es una forma de lavar dinero que, el joven funcionario, deberá demostrar que no lo usó con ese fin.
Otro detalle del viaje a Angola es la presencia triunfal de La Salada. Sólo la idea de exportar el modelo productivo basado en evasión fiscal, locales no habilitados, trabajo esclavo y sospechoso origen de los fondos que sirven para impulsar las inversiones de los locales nos convierte en el hazmerreir del mundo, si el mundo le interesara lo que hacemos.
La Salada es un modelo de negocios exitoso en el modelo kirchnerista. Es la máxima expresión de Minipymes que motorizan la producción y el consumo, algo que lleno de entusiasmo a los economistas heterodoxos oficialistas. Ese es el tipo de negocio productivo que le recomiendan a Europa y Estados Unidos impulsar para salir de su crisis, como si fuera una creación argentina.
Pero al mismo tiempo, La Salada es la expresión de una economía negra que no es alcanzada por ningún organismo recaudador, que tiene la copia como meta y que compite con precios bajos por que paga salarios mínimos e ignoran casi todas las leyes. Es la “berretada” convertida en modelo productivo, en modelo industrial, en modelo comercial.
Durante décadas los argentinos no reímos de los cigarrillos truchos, los relojes falsos y el whisky copiado, de mala calidad, que venía del Paraguay. Ahora, tenemos La Salada como modelo y queremos que el mundo nos compre, nos felicite, nos tome como ejemplo. Sin duda, el cristinismo, en esta fase de decadencia económica, comienza a mostrar sus debilidades filosóficas más profundas. (...)".