Segun los banqueros, las compañías reducen sus niveles de demanda de financiamiento por la incertidumbre.
Segun los industriales, el sector financiero decidió contraer el crédito frente a las primeras señales de caída en la actividad.
Del encuentro participarán la ministra Débora Giorgi y la presidente del Banco Central, Mercedes, Marcó del Pont. También Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA); Jorge Brito, de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA); José Ignacio de Mendiguren, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA); Osvaldo Safrán, de la Confederación General Empresaria (CGE); Osvaldo Cornide, de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME); Marcelo Fernández de la Confederación General Empresaria (CGERA); Juan Carlos Lascurain, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y Francisco Dos Reis, de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme).
El viernes pasado, los representantes de los bancos se reunieron con Matías Kulfas, gerente general del Central, quién les advirtió que la entidad monetaria sólo otorgará un swap de tasas de interés a los bancos que hayan demostrado otorgar préstamos al sector productivo a mayor plazo.
Marcó del Pont ya les advirtió a los bancos que "no pueden no hacer nada y esperar que todo el esfuerzo venga de parte nuestra. Tienen que demostrar que tienen vocación de prestar a largo plazo. El esfuerzo debe ser compartido".
Pero el gran tema parece ser el cambiario porque condiciona el resto. El combate contra la dolarización ha resultado una enorme derrota del "modelo" macroeconómico vigente, y condiciona todas las variables.
Ya no hay dudas: la brecha entre el dólar oficial y el paralelo no es un fenómeno circunstancial ni pasajero.
Por el contrario, el ahora 18% que separa al tipo de cambio oficial ($4,46) del blue ($5,28) y el 29% que lo distancia del "conta con liqui" ($5,76) podría agrandarse, tal como ocurrió en los años '80.
En verdad, desde hace tiempo rige un desdoblamiento cambiario permanente no presentado como tal. Ahora se debate, en todo caso, estructurar oficialmente el mercado desdoblado.
Luego, el desdoblamiento cambiario siempre terminó en devaluación de la moneda local.
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El desdoblamiento cambiario siempre ha sido un intento de no devaluar... por ahora...
Por lo tanto, ese riesgo presiona a banqueros y empresarios.
En verdad, la situación presente es insostenible y por eso se comenzó a desdoblar. Pero la siguiente etapa del desdoblamiento del mercado cambiario impondrá el punto de partida hacia una devaluación, a ojos de los agentes económicos.
"El manual de economía dice que se debería depreciar más la moneda, pero el Gobierno prefirió tomar otras vías", afirma Nicolás Bridger, analista de la consultora Prefinex.
En su visión, "la restricción a la compra persistirá y la brecha entre la cotización entre el mercado paralelo y la que muestran las pizarras de bancos y casas de cambio se ampliándose".
Acerca del desdoblamiento cambiario, cabe destacar que es un tema que comenzó en 2008, como consecuencia de vaivenes en la política cambiaria, utilizada por los Kirchner como herramienta antiinflacionaria, pero a su vez condicionada por una variable que ellos no controlan totalmente, el sector externo.
Antecedentes:
"El vicepresidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, afirmó hoy que "no es razonable" que haya un desdoblamiento del mercado cambiario, entre un dólar "comercial" y otro "turístico".
El funcionario opinó así sobre los rumores que corrieron en las últimas hora en la city porteña, que indicaban que el Gobierno podría ir hacia un mercado desdoblado.
Así habría un segmento "comercial" y otro "turístico", como ocurrió décadas atrás, para que los importadores de bienes básicos accedan a la divisa al precio oficial, y quienes la demanden para otros usos deban pagarla algo más.
Vanoli aclaró en declaraciones radiales que "todo lo que tiene que ver con la política cambiaria es regulación del Banco Central", pero opinó que "en principio, no es razonable en este contexto, una medida de esa naturaleza". (...)"
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"Pareciera un hecho que el mercado argentino opera con un virtual desdoblamiento cambiario. Las cotizaciones paralelas del dólar siguen en alza, una tendencia que señalan en los bancos se mantendrá hasta las elecciones presidenciales de octubre. O sea, los niveles elevados de las distintas cotizaciones del billete que eluden el canal formal convivirán con un dólar anestesiado por el Banco Central.
Ayer, en la plaza marginal, el blue cerró en otro máximo de $ 4,25 (2,5 centavos más caro que el miércoles pasado). La brecha entre este billete y el de casas de cambio, que está en $ 4,10, es de 15 centavos o 3,6% (niveles sólo visto en el pico de la crisis del 2008). En su otra versión, el dólar "contado con liquidación" -que sirve para fugar divisas del país utilizando títulos públicos- sigue estacionado en $ 4,25 (casi 17 centavos contra el $ 4,0820 del spot).
"Habrá que convivir con un desdoblamiento cambiario de facto. La proximidad de las elecciones y los ruidos políticos internos, sumado a la injerencia del Gobierno en las empresas vía la ANSeS, hará un mercado más complicado operativamente", decía un avezado financista.
Lo cierto es que el mayor poder que tendrá el Gobierno en las empresas también podría afectar al mercado de cambios. Se sabe que la demanda corporativa de dólares en la Argentina se resume en cinco o seis grandes empresas, todas cotizantes, donde ahora la ANSeS tendrá más poder. Se teme en el mundo empresario, ya a esta altura, la "información privilegiada" que tendrán los directores oficiales en las compañías. (...)".
"(...) "No estamos de acuerdo con el desdoblamiento del tipo decambio", sostuvo el dirigente, en línea con el Ministerio de Economía, que también rechazó ese mecanismo. En declaraciones radiales, de Mendiguren puntualizó que el tipo de cambio "es un instrumento más de la política económica. Hay que trabajar más en todo a lo que hace la competitividad sistémica de la economía".
Días atrás, el viceministro de Economía, Roberto Feletti, descartó ante un grupo de diputados la posibilidad de crear un dólar "comercial", destinado a exportaciones e importaciones, y otro "libre", para ser utilizado en el resto de las operaciones. Esa era la salida para frenar la dispersión del mercado cambiario -con un dólar oficial y uno denominado "blue"- que circulaba en algunos sectores empresarios.
Por otra parte, de Mendiguren volvió a referirse al resultado de las elecciones del domingo pasado: dijo que en las urnas, "más del 80 por ciento de los argentinos ratificaron el rumbo económico".
"Estas elecciones demostraron que más del 80% de los argentinos ya no está discutiendo el rumbo económico. Y el rumbo es lo que hay que mantener. El piloto automático siempre le trajo malos momentos al país", añadió.
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Además, consideró que el abultado triunfo de la presidenta Cristina Kirchner tuvo que ver con "el hecho de buscar los consensos, terminar con las confrontaciones, discutir las cosas que valen la pena discutir. Creo que eso ha serenado mucho y le ha dado a la gente unas ganas de consolidar este proceso".
Por se motivo, aseguró que "hoy no se puede pensar en volver para atrás, en volver a la historia".
"Hay que tener una salida hacia adelante, que se basa en la innovación, en la ciencia, en la tecnología. Y para eso debemos sentarnos en torno a una mesa todos los sectores con objetivos concretos, ver lo que pasa en el mundo y acordar. Debemos sentarnos para discutir cómo sigue la película", concluyó."
"Cerca de las 5 de la tarde de ayer, Mercedes Marcó del Pont recibió a los principales banqueros nacionales agrupados en Adeba. Les pidió, como el lunes lo había hecho con los extranjeros, que no frenaran ni encarecieran líneas de crédito a la producción con la excusa de que la crisis global generaba incertidumbre. Y para convencerlos, les dijo: “ No hay por qué preocuparse por el dólar , no habrá saltos bruscos ni modificaciones a la operatoria cambiaria, en dos o tres semanas el mercado se convencerá de lo que decimos y veremos que los depósitos volverán a subir y la demanda de divisas se calmará”.
Los banqueros, se dijo, le dieron la razón. Estuvieron allí Jorge Brito (Macro); Antonio Garcés (Galicia); Eduardo Elsztain (Hipotecario), y Jorge Stuart Milne (Patagonia). La reunión no superó los 40 minutos y concluyó cuando a Marcó del Pont le trajeron una planilla con el balance del día de la mesa de operaciones del Central: la autoridad monetaria había vendido ayer cerca de 140 millones de dólares .
Fue al cabo de una jornada en la que el Gobierno reforzó los operativos de control en agencias y casas de cambio, atacando a los coleros, personajes que tienen una influencia ínfima en los movimientos cambiarios.
En el Central reconocen que en las últimas semanas recrudecieron los rumores sobre la posibilidad de que, tras las elecciones presidenciales, el Gobierno tomaría medidas drásticas para enfrentar la “fuga de capitales” , que ya llega a los 20.000 millones de dólares en el año. “Se habló de un desdoblamiento del mercado, de reducir topes y de una gran devaluación, pero nada de eso va a ocurrir , seguiremos administrando el tipo de cambio como hasta ahora. No habrá saltos ni cambios bruscos” fueron las palabras que utilizó Marcó del Pont, según comentaron fuentes cercanas a la titular de la entidad. (...)".
"Ni el contundente triunfo de Cristina Kirchner en las elecciones presidenciales, ni el franco clima de mejoría en los mercados internacionales (particularmente en Europa) detuvo la tendencia a la dolarización que sufre el mercado local. Fue tal la presión durante la semana que el Banco Central terminó vendiendo más de 600 millones de dólares para evitar un aumento en la cotización.
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Ayer por la noche el gobierno anunció una medida drástica: las compras de dólares a partir del lunes tendrán que pasar por el filtro de la AFIP. Sin autorización expresa del organismo fiscal, ni el público ni las empresas podrán comprar divisas a través del circuito oficial.
Con esta medida, prácticamente desaparece el "mercado único y libre de cambios", para pasar a otro esquema en el que primero debe consultarse a la AFIP para comprar una mercadería, en este caso dólares.
La decisión provocará en la práctica un desdoblamiento del mercado cambiario. Los importadores, por ejemplo, podrán justificar la compra de divisas y accederán a ella al valor oficial (ahora $ 4,27). Pero el que busca adquirir divisas sólo para ahorrar no tendrá autorización oficial y deberá recurrir al mercado paralelo.
El vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce, defendió las nuevas medidas de control del mercado de cambios tomadas por la autoridad monetaria. Y advirtió que, a diferencia de otras épocas, quien compre dólares está "haciendo un mal negocio". (...)".
"(...) el gran problema a resolver para el nuevo equipo económico que reemplace a Amado Boudou, será solucionar las distorsiones que genera un aumento en la demanda ante una oferta que no aumenta o dicho de otra forma más pragmática cómo hacer para evitar que suban los precios ante una particular situación como la que significa el virtual desdoblamiento del tipo de cambio con un dólar casi fijo para las exportaciones y las importaciones y un dólar flotante que no deja de subir para el resto de la economía.
El otro problema será solucionar un inconveniente que no tenía el gobierno antes de instrumentar las medidas para controlar la compra de dólares por parte de la AFIP. Antes el gobierno necesitaba evitar la gran fuga de dólares del sistema que llegó a casi u$s 300 millones por día. Pero ahora además de no haber detenido la salida el gobierno se compró varios problemas adicionales. Los bancos deben hacer frente a retiros de depósitos en dólares de cajas de ahorro o plazos fijo de los agentes económicos que temen que el gobierno los pesifique o haga algo.
Esto implica que con las medidas recientes el gobierno lejos de solucionar un problema se creó varios. Aceleró las compras de dólares en bancos, casas de cambio y en el mercado paralelo, hizo subir el valor del dólar en el mercado marginal, no mejoró la paridad del tipo de cambio oficial para la industria, y generó una corrida de depósitos innecesaria con la consecuente suba de la tasa de interés que impactará restringiendo el crédito.
¿Cómo hará el gobierno para evitar que los precios de los bienes y servicios se ajusten a un dólar de 5 $ del mercado paralelo o financiero frente a otro dólar oficial de $ 4,28? Los desdoblamientos cambiarios para solucionar retrasos del tipo de cambio o mejorar competitividad nunca fueron eficaces en la historia económica argentina.
Los últimos casos son el ‘Plan Primavera‘ de setiembre del 87 con un dólar diferenciado para la industria y otro para el comercio exterior que dinamitó una moneda, el austral, y provocó las dos hiperinflaciones de la historia entre julio del 89 y marzo del 90 y provocó además la caída del gobierno de Raúl Alfonsín. Entre setiembre del 87 hasta marzo del 91 el valor de un dólar pasó de 1 a 10000 australes. El ajuste de los precios, del dólar y de las tasas de interés era inmediato en una carrera que solo se frenó al establecer la relación uno a uno entre el peso y el dólar que fijó el ‘Plan de Convertibilidad‘ a partir de abril del 91.
El otro ejemplo de desdoblamiento fue el de la ‘Convertibilidad Ampliada‘ que instrumentó Domingo Cavallo en marzo de 2001 utilizando una canasta de monedas con el dólar y el euro para evitar el retraso cambiario que generaba el uno a uno del Plan de Convertibilidad.
También implicaba un virtual desdoblamiento del tipo de cambio y terminó con la salida de la convertibilidad, la caída del gobierno de Fernando de a Rúa, el mayor default de la historia económica mundial y una inflación del 40 % anual y una devaluación que llevo el valor del dólar de 1 a 3 pesos con una suba del 200 %.
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En ambos casos se demostró que los precios terminan ajustando con la suba del dólar y el valor más alto o sea el marginal o paralelo. Nada indica que la historia pueda repetirse porque el marco económico es diferente al de aquelllas épocas pero el gobierno no la tiene fácil."
"Una de las alternativas que estudian en el Ministerio de Economía para ampliar el actual cepo cambiario es la posibilidad de instrumentar un esquema de tipos de cambios diferenciales para algunos sectores con dificultades a la hora de exportar o con problemas de competitividad. La idea de los equipos técnicos que comanda el viceministro de Economía, Axel Kicillof, ya fue expuesta el año pasado en un trabajo realizado por el CENDA, el centro de estudios que preside el funcionario.
Los subsecretarios que dependen de la Secretaría de Programación Económica y de Planificación, Augusto Costa, Emanuel Álvarez Aggis y Nicolás Arceo, están trabajando desde hace tiempo sobre un diseño de modelo de tipos de cambio múltiples, que de alguna manera implicaría blanquear el actual escenario en el que coexisten un dólar oficial a $ 4,47 al que pocos pueden acceder, otro dólar paralelo o blue que cotiza a $ 5,25 y una especie de dólar financiero que alcanza los $ 5,60. El esquema del cual es partidario Kicillof apuntaría a establecer un dólar barato para las importaciones, otro a un valor más alto para el sector exportador y por último un dólar más caro para el sistema financiero y el turismo.
Según la visión del centro de estudios que encabeza Kicillof, la modificación del actual sistema de tipos de cambio probablemente sea la única forma de encauzar la heterogeneidad estructural que afecta al entramado productivo local, evitando incentivar las exportaciones con herramientas horizontales como el Tipo de Cambio Real Competitivo (TERCE) actual. En la perspectiva del CENDA, la apuesta por los tipos de cambio múltiples, con un dólar bajo para los bienes de capital y los de consumo masivo y un dólar alto para proteger la industria sustitutiva e incentivar las exportaciones no tradicionales, favorecería a la industrialización (tanto sustitutiva como exportadora), sin alimentar un proceso inflacionario.
Cerca del viceministro de Economía sostienen que para avanzar hacia la consolidación del proceso de industrialización no se busca elegir entre un proceso de endeudamiento que sostenga la apreciación de peso frente al dólar o una maxidevaluación que la revierta. Consideran, en cambio, la necesidad de articular un nuevo esquema de diferenciación cambiaria que, por una parte, sostenga la protección a la industria sustitutiva y establezca un tipo de cambio exportador más alto para ciertos sectores de la industria, según afirman varios de los informes realizados por el CENDA desde 2006. (...)".
Ya se sabe, el vice-ministro de Economía no cree mucho en el mercado. Para él, si el Estado regula es mejor. Ahora parece que esta estudiando ampliar y mantener el actual cepo cambiario con tipos de cambios diferenciales que fijaría (regularía) el Banco Central.
La idea, en realidad, es vieja como la alpargata, y se aplicó en diversos países en los años setenta y ochenta, cuando no había, en muchos de ellos, mercado libre de cambios.
Según publica cronista.com, se trataría ir regulando el actual escenario en el que conviven el dólar oficial, hoy a $ 4,47, el dólar blue, que hoy cotiza a $ 5,25 y un dólar financiero (para sacar plata al exterior) que alcanza hoy los $ 5,60.
O sea, convalidar un dólar barato para las importaciones, otro a un valor más alto para el sector exportador y por último un dólar más caro para el sistema financiero y el turismo.
Objetivo: Resolver la heterogeneidad estructural que castiga al entramado productivo, con un dólar barato para los bienes de capital y los de consumo masivo y un dólar caro para proteger la industria sustitutiva e incentivar las exportaciones, lo que, se supone, favorecería a la industrialización (sustitutiva y exportadora), sin desatar un mayor proceso inflacionario.
Consecuencias: Las divisas de exportación pasarían a estar totalmente a disposición del Estado ya que al no haber, en la práctica, mercado libre, éste, aplicando una modelo de economía centralizada y planificada, pagaría por ellas lo que considere apropiado, y las asignaría a quienes las demanden con cupos que determine su leal saber y entender, a un tipo de cambio diferencial que fijaría el BCRA.