"(...) Se puede incluir con menor relevancia y para desaliento próximo de la mandataria la complicada designación de Daniel Reposo como sucesor de Esteban Righi en la Procuración (no alcanzan los números para imponerlo, aunque sean débiles las causas judiciales que ahora lo comprometen) o el revuelo interno que se desató, otra vez, entre la ministra Nilda Garré y su ascendente segundo, el médico y militar Sergio Berni. Fricción entre las partes con altura de escándalo que ha incluido hasta observaciones críticas sobre la performance del hermano de la ministra por un lado y, por el otro, la excesiva protección que el teniente coronel –con licencia desde hace varios años y con la pretensión de convertirse en general si regresa al servicio activo– intenta brindar a todos los actuales uniformados. Como en Economía (Axel Kicillof y Hernán Lorenzino), el segundo dispone de mayor autoridad que el primero, salvo en la formalidad; y para no confundir prioridades conviene señalar que no se discute por derechos humanos: más bien por los ingresos del personal.
Ese rubro, la discusión salarial, parece de incontenible dureza entre los obreros, en la que no median el nacionalismo, los colores celestes y blancos ni la constante mención a la “patria”. Cada parte requiere su cuota, como corresponde. Los empresarios, convencidos de que no pueden sostener determinados incrementos; y el sindicalismo, alarmado por el crecimiento inflacionario de estos últimos meses (a pesar de que el año pasado los sueldos le ganaron al costo de vida).
Aunque no se reconozca, una buena noticia para la Casa Rosada sería que los gremios cierren convenios por 18%. Como ficción, puede realizarse un spot publicitario al respecto, pero en los hechos la situación se revela diferente. Por ejemplo, un gremio cercano a la Administración, como el de los telepostales, seguramente rubricará una suba por ese porcentaje. Pero ese ascenso salarial ofrece un matiz: se aplicará sobre el promedio, no sobre el básico. El número final entonces estará más cerca del 30%.
Otro modelo más sofisticado de negociación puede ser el de los metalúrgicos, cuyo jefe –Antonio Caló– había sido elegido por el Gobierno para reemplazar a Hugo Moyano en la CGT. Con este ex favorito, ya no lo sería, se desea consensuar un 21% en el discurso (creyendo en esa pauta como ordenamiento para las otras organizaciones sindicales), al menos así resulta de la última propuesta atribuida al Ministerio de Trabajo, ni siquiera a la patronal. En esa moción, como en el caso de los telepostales, se disimulan otros aportes. Por ejemplo, $ 2.400 de adicionales no remunerativos del año pasado y la incorporación durante el año de los $ 300 mensuales que ya se otorgaron en este primer trimestre. El jeroglífico contable sube entonces el ingreso a 36,60%. Para la Unión Obrera Metalúrgica de Caló, no es aceptable esa oferta del 36,60% disfrazada para el público o la Casa Rosada de 21%; ellos demandan 23% que, a la postre de los adicionales culmina en un 43,28% de aumento. Para ortodoxos y heterodoxos de la economía, esa novedad eriza los pelos.
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Habrá quienes, sin embargo, con otros objetivos dirán que esas trepadas salariales favorecen al fifty-fifty del reparto del PBI que aspira el sindicalismo, sea el de Moyano, Caló, Barrionuevo o “los Gordos”. Y de los que cantaban en el último acto de Vélez sin saber si Cristina, al menos hoy, piensa igual."
Moyano
Para complementar, un fragmento de Noticias Argetinas sobre Hugo Moyano:
"La presidenta Cristina Kirchner envió un duro mensaje a la dirigencia gremial en plena pelea con el titular de la CGT, Hugo Moyano, al advertir que la palabra "sindicato" "no viene de corporación ni de secta, sino de solidaridad".
"Hay que comprender que aún nos falta mucho y que sindicato no viene de corporación ni de secta, sino de solidaridad", señaló la mandataria en un mensaje transmitido en cadena nacional desde la Casa Rosada por la promulgación del proyecto de nacionalización de YPF.
(...) En un almuerzo en la sede del Sindicato de Capataces y Encargados Portuarios Marítimos, en el barrio porteño de La Boca, el camionero se refirió a las ultimas apariciones de los "Gordos" y aclaro que "por más anuncios que hagan estos personajes diariamente en los medios de comunicación, los trabajadores no podemos regalarle la CGT a estos dirigentes que entregaron todos los derechos y las conquistas de los trabajadores en el gobierno neoliberal".
(...) En su discurso, Moyano agradeció "profundamente" el acompañamiento y el apoyo de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval (FEMPINRA), que puso a su disposición los votos de los 50 congresales que le corresponde a los gremios marítimos.
"Es importante que nos ocupemos todos sobre las elecciones de la central obrera, por que esta vez, van a ser los trabajadores quienes elijan a su conductor. En el próximo congreso vamos a poner en práctica algo que nunca se hizo en nuestra central madre que es, elegir a nuestro conductor a través del voto secreto y directo", sostuvo Moyano.
Y agregó que "el 12 de julio no solamente va a ser una elección más, el 12 de julio empieza otra historia en la CGT".
Poco antes, el titular del gremio de Judiciales, Julio Piumato, había señalado que Moyano tuvo "un acto de grandeza" cuando ofreció dar "un paso al costado" en la CGT si la presidenta Cristina Kirchner se lo pedía.
"Es un acto de grandeza de Moyano. Acá nadie está atado al sillón, sino que todo es en defensa de los trabajadores", enfatizó Piumato, dirigente aliado al camionero. El sindicalista advirtió que "son los trabajadores lo que quieren que Moyano siga" y ratificó que si la presidenta Cristina Kirchner le pide al sindicalista camionero que deje la jefatura de la central obrera, lo hará. (...)".