Argentina fue protagonista en la OMC hace dos semanas, cuando fue acusada por algunos de sus socios comerciales de estar aplicando y ampliando una serie de medidas proteccionistas que dificultan gravemente las importaciones y que cada vez afectan a más productos.
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Preocupados por esa situación, que observan desde 2008, la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Australia, Israel, Corea, Nueva Zelanda, Noruega, Panamá, Taiwán, Tailandia y Turquía emitieron una declaración conjunta para detallar la naturaleza y efectos de las medidas restrictivas del comercio de las que acusan a Argentina.
Entre las medidas más perjudiciales, citaron el uso extensivo de las licencias de importación no automáticas, así como la necesidad de pre-registrar y conseguir aprobación previa para todas las importaciones que llegan a las aduanas argentinas.
Desde hace unos cuatro años, el país sudamericano ha ido ampliando la lista de productos sujetos a ese tipo de licencias, que actualmente incluye bienes como computadoras portátiles, electrodomésticos, químicos, automóviles, maquinarias, textiles y papelería, indicaron estos países en una declaración conjunta.
Según las normas de la OMC que regulan la emisión de licencias no obligatorias, éstas deben procesarse en un periodo de 60 días, pero los países firmantes aseguraron que ese plazo se supera con creces y que muchas compañías han informado de demoras de seis meses o más.
Asimismo, denunciaron que desde febrero pasado el Gobierno argentino aplica un sistema de registro previo, revisión y aprobación de cada transacción relacionada con una importación.
Argentina rechazó la acusación, considerando que no se apoya en datos objetivos y que tiene un trasfondo político.