El economista explicó a la audiencia que durante el 2011 “el país debió abandonar el piloto automático” e implementar un compendio de medidas tendientes a bajar la inflación y recuperar margen fiscal.
De esta manera, destacó que “las señales de desaceleración, y la baja de la entrada de dólares por los efectos de la sequía, sumado a la creciente fuga de capitales, hicieron que el Gobierno adquiriera cada vez mayor injerencia y discrecionalidad en la economía, especialmente en el mercado cambiario”.
Además, cuestionó las distintas intervenciones en el mercado y consideró que “sólo con un plan económico integral, donde el estimulo a la inversión sea uno de los ejes centrales, se logrará atacar las expectativas de inflación, y sentar las bases para un crecimiento de largo plazo”.
Subrayó que, si bien el proteccionismo pudo crear condiciones propicias para algunos sectores específicos, las condiciones actuales podrían no perdurar indefinidamente y, en consecuencia, “sería recomendable decidir la inversión sobre bases para el mediano y largo plazo”.