Se trata de los controles lanzados por parte del Gobierno a través de la AFIP en octubre en el mercado de cambios, con los que se puso distintas trabas a la adquisición de la moneda estadounidense por parte del público y se impidió el acceso al mercado de cambios a los grandes compradores a la vez que se impidió a las empresas girar al exterior sus dólares. Con todo se logró frenar la salida de capitales entre noviembre y diciembre.
A esas medidas se sumó la decisión de aumentar la oferta de dólares en el mercado de cambio y el anuncio de la Presidente Cristina Fernández de obligar en noviembre a las empresas mineras, petroleras y aseguradoras a ingresar divisas.
"La reversión en el resultado se explicó en gran medida por la fuerte desaceleración en el resultado de las ventas netas de activos externos de libre disponibilidad a residentes, el efecto de las repatriaciones en divisas de las entidades aseguradoras y los mayores ingresos a través del MULC por cobros de exportaciones del sector petróleo y minería", explica el Banco Central.
Sin embargo la desconfianza siguió y la fuga que logró detenerse parcialmente se trasladó hacia otro sector, generándose un masivo retiro de depósitos en dólares de las entidades financieras, dentro de las cuales el sector privado perdió unos u$s 2.700 millones ó 18 por ciento desde el viernes 28 de octubre al cierre del año.
Pero para el Central "este retiro se observó a partir de la implementación de los mayores controles a las compras de moneda extranjera de libre disponibilidad hasta revertirse en la última quincena del mes de diciembre, momento en el que se registró un aumento de estos depósitos”.
Aunque el retiro de depósitos continúa actualmente y ya suma 183 millones solo en enero de 2012, y generó serios problemas al Gobierno: un descenso de las reservas internacionales de la autoridad monetaria, que cerraron 2011 en u$s 46.376 millones, 11,06 por ciento ó u$s 5.769 millones por debajo de los u$s 52.145 millones del 30 de diciembre de 2010.
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Esto provocó, junto con la expansión de la Base Monetaria, que se esfumaran las “reservas de libre disponibilidad” a mediados de noviembre, situación que también persiste en 2012.
Eso también hizo otro efecto dominó: el Gobierno no podía constituir el Fondo de Desendeudamiento para 2012, previsto en el Presupuesto 2012 por unos u$s 5.600 millones con los que se prevé cancelar vencimientos de deuda.
Los esfuerzos de las entidades financieras para evitar la dolarización de portafolios y retener los depósitos catapultaron además la tasa BADLAR hasta 18,88 por ciento al 30 de diciembre de 2011, un salto de 763 puntos básicos en el año.
El Banco Central completó en el informe que las operaciones de la cuenta corriente del balance cambiario resultaron en un déficit de 1.683 millones de dólares en el último trimestre, con un balance positivo de 4.397 millones en 2011. La cuenta capital y financiera cambiaria resultó deficitaria en 337 millones de dólares en el cuarto trimestre, un resultado negativo que subió a 10.505 millones en todo 2011.