> pero no ocurrieron sanciones a la Argentina, y
> se concedió 180 días más al INdEC para reorganizar su caos.
La pregunta inevitable es: ¿quién invertirá en un país donde ni siquiera hay estadísticas oficiales confiables, tal como lo señala el FMI?
El ladriprogresismo es necio, además de contradictorio pero como ha decidido aislarse del mundo, todo parece importarle poco... hasta que la emergencia resulte irreparable.
Pero también es cierto que la paciencia es complicada de explicar hacia adentro del FMI porque es evidente que el gobierno argentino está burlándose del organismo multilateral al que, además, ha maltratado en días del Frente para la Victoria, aunque nunca rechazó el dinero adicional que le remitió el FMI.
El Fondo lamentó la "falta de progreso" de parte de la Argentina para adecuarse a los estándares internacionales en la elaboración de un índice de precios e instó a ese país a tomar "medidas específicas" en los próximos 6 meses.
"El Directorio Ejecutivo lamentó la falta de progreso en la adecuación de las directrices estadísticas internacionales y tomó nota de la intención de las autoridades argentinas de adoptar medidas de remedio para afrontar la calidad de los datos suministrados", indicó un comunicado del Fondo.
No obstante, no menciona sanciones específicas contra Argentina.
El organismo multilateral recordó "la obligación que tienen todos los países miembros de ofrecer datos precisos al FMI" tanto sobre inflación como del Producto Interior Bruto (PIB).
Por ello, "pidió a Argentina que tome medidas específicas, en un plazo de 6 meses, para encarar la calidad de ambos indicadores".
La directora gerente deberá informar al Directorio Ejecutivo sobre los avances en estas medidas por parte del Gobierno argentino el próximo 6 de septiembre.
Las estadísticas oficiales de inflación de Argentina están en tela de juicio desde comienzos de 2007, cuando se hicieron cambios metodológicos en la medición, cosa que se atribuye al supuesto intento de manipular las cifras hacia la baja por parte del Gobierno.
El FMI en sus informes periódicos sobre la economía mundial, al tratar el caso argentino, menciona que las cifras estadísticas gubernamentales están en entredicho y las complementa con las aportadas por consultoras privadas, que las sitúan muy por encima.
Un ejemplo son las últimas cifras de inflación en Argentina sobre 2011 recientemente publicadas por el Gobierno.
Según datos oficiales, alcanzó el 9,5% frente al 22,8% en promedio calculado por consultoras privadas.
Aunque se niega tajantemente a que sus cuentas públicas sean revisadas por el Fondo, el Gobierno elabora, con el asesoramiento de técnicos del organismo multilateral, un nuevo índice de inflación que prevén que empezará a emplearse este año.