“En las relaciones comerciales con Brasil, tanto bilaterales como en el ámbito del Mercosur, siempre hemos seguido las pautas normativas de los tratados regionales y las normas de la Organización Mundial de Comercio”, afirmó Giorgi al participar de la presentación de la Expo Industrial Mar del Plata 2012.
La funcionaria explicó que la “Argentina busca reequilibrar el comercio y la industrialización regional, requiriendo el acceso al mercado brasileño y pidiendo la eliminación de las múltiples barreras para-arancelarias existentes para el ingreso de nuestros productos al país vecino".
“Al mismo tiempo defendemos nuestra producción de la competencia desleal implícita en los incentivos a la producción, la exportación y la inversión”, enfatizó.
Giorgi expresó que “de los 30.000 millones de dólares que tiene Brasil de superávit con el mundo, Argentina representa el 19,5 por ciento; las importaciones brasileñas han crecido el 23 por ciento en el último año llegando a los 22.710 millones y más de un 95 por ciento son manufacturas”.
Desde Mar del Plata, Giorgi indicó que “buscamos el emparejamiento de un proceso de industrialización que había quedado rezagado, porque antes de 2003 no teníamos un modelo, conducido hoy por nuestra presidenta, que hiciera de la industria el eje de la inclusión social”.
Ayer, el ministro Pimentel, hombre de confianza de la presidente Dilma Rousseff, dijo que “la Argentina ha sido un problema permanente. Tenemos buenas relaciones políticas, pero, económicamente, es difícil lidiar con ellos”. Hablando lisa y llanamente: todo bien hasta que se meten con nuestros negocios. Se trata del primer funcionario del Gobierno de Rousseff en salir públicamente a criticar la política comercial argentina, una semana después de darse a conocer la resolución de la AFIP que implementa a partir del 1 de febrero la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI).
Hasta el momento, más allá de dejar trascender el malestar de manera extraoficial, solamente se había dado a conocer un comunicado crítico de la Confederación Nacional de la Industria.
Esta mañana, también hubo réplica al Gobierno brasileño desde la Unión Industrial Argentina (UIA). Su titular, José de Mendiguren, consideró que "las cifras del comercio bilateral no convalidan el nivel de reclamo de Brasil" sobre las trabas a las importaciones.
"Brasil lleva más de 80 meses de una balanza comercial netamente favorable", apuntó el dirigente, quien añadió que las exportaciones del vecino país a la Argentina "han crecido por encima del 25% en el último período".
Pero la preocupación brasileña va en aumento. Y el vínculo comercial podría complicarse, al punto de generar rispideces en la relación bilateral.
El ex secretario de Industria,
Dante Sica, opinó que
la creación de otra instancia para autorizar la importación representa una nueva barrera que puede provocar tensiones en el comercio bilateral con Brasil, según publica el medio brasileño
Opera Mundi.
"En el último trimestre del año pasado, las importaciones de productos brasileños han disminuido considerablemente debido a los controles del gobierno argentino. Este año, esta presión se debe mantener y el impacto en la relación comercial dependerá de cómo el gobierno brasileño se comportará en relación a esto", dijo Sica.
A pesar de ser aplicados a los productos de diferentes países, la necesidad de presentar una declaración de importación anticipada jurada para autorizar la importación pone de manifiesto el descontento por el déficit comercial argentino con Brasil, destaca Opera Mundi.
En 2011, a pesar de la elevada cifra de las relaciones bilaterales, Brasil ha acumulado un superávit de $5.8 mil millones, con $ 22,708 mil millones de productos exportados al mercado vecino, en comparación con $16,905 mil millones importados de la Argentina, de acuerdo con
Abeceb consultores.
Para Sica, el hecho de que la resolución menciona la necesidad de una declaración de productos para el consumo -que representaron el 75% de las importaciones del año pasado
- "da la impresión" de que el gobierno será un control más estricto de las importaciones "que pueden llegar a competir con la producción local de alguna manera", y que la práctica debe ser menor para las entradas de los procesos de producción.