“Las primeras cifras oficiales del año reveladas por el Banco Central reflejaron un retroceso. Los depósitos totales en moneda extranjera detuvieron su crecimiento exactamente el 30 de diciembre y perdieron u$s 65 millones entre el 31 de diciembre y el 6 de enero. Eso significa que, sólo en los primeros cuatro días del año, el sistema llegó a perder un tercio de todo lo recuperado en dólares sobre el final del 2011. Y que al menos falta mucho para decretar que se recobró la confianza en el sistema tras la implementación de los controles de la AFIP”, indica el matutino.
El Gobierno necesita más de u$s 5.000 para el pago de vencimientos de deuda en 2012, esos fondos –según el Presupuesto 2012 aprobado en el Congreso de la Nación- debían provenir de las reservas de libre disponibilidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) pero esas arcas seguían en cero desde el año pasado y las compras que empezó a hacer el Central en los últimos días de diciembre no alcanzan todavía para restituir los fondos necesarios para semejante desembolso.
En este contexto es que se desempolva a idea del ‘blanqueo’, que se trataría de una propuesta del titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) José Ignacio de Mendiguren, pero que aún es un borrador.
El problema es que no hay financiación para las empresas, de ahí que surge la idea de ofrecer algún beneficio para el que ingrese dólares desde el exterior.
Ya hubo una medida similar adoptada por el Gobierno nacional pero no funcionó, básicamente por las restricciones impuestas.
Fue en 2008 cuando el kirchnerismo envió al Congreso una ley de “repatriación de capitales”. En esa época, la Dirección de Cuentas Internacionales calculaba los fondos de argentinos en el exterior en más de u$s 140 mil millones.
Cristina Fernández hizo el anuncio en el marco de la 14° conferencia de la Unión Industrial Argentina, donde abundó en los beneficios fiscales que se le darían a los “repatrien” capitales desde el exterior.
“Quienes declaren sus capitales sin traerlos al país, pagarán 8% de impuestos; los que lo traigan el 6%; quienes lo inviertan en títulos de la deuda 3% y quienes lo inviertan en infraestructura, inmobiliario, actividad agroganadera, el uno por ciento", explicó la primera mandataria en esa oportunidad.
También prometió "reorientar fuertemente los fondos de esos argentinos que por distintas causas descreyeron del país, para de esta manera lograr mayor grado de inversiones y productividad para ellos, para la economía y para el resto de los argentinos".
La polémica surgió porque se premiaba a quienes habían evadido impuestos.
El proyecto llegó a convertirse en ley a fines de 2008 en el contexto del “plan anticrisis" que incluía una amplia moratoria impositiva pedida por el Gobierno.
Entre otras disposiciones el texto de la norma indicaba que se podrá "blanquear" la tenencia de divisas, moneda y otros bienes en el extranjero o en el país. Nadie estará obligado a declarar a la AFIP ni la fecha de compra de los bienes ni el origen de los fondos. Se extingue "toda acción civil, comercial o penal" originada en el maquillaje de ese dinero. Además, si se exteriorizan quedan liberados de impuestos de todo tipo. A cambio habrá un mínimo impuesto especial, con una escala de entre el 8% (si se declara pero queda en el exterior) y el 1% (si se destina a inversiones dentro del país).
Pero antes de eso, el Gobierno planteó la posibilidad de lanzar una repatriación bajo la forma de fideicomisos destinados a la inversión, que también naufragó.
¿La tercera será la vencida?