Durante una entrevista a la cadena local Record TV, el mandatario recordó que el país cuenta con un nuevo marco legal —la Ley de Reciprocidad Económica, aprobada por el Congreso— que permite acciones contrarrestantes “si no hay solución por el diálogo”. “Vamos a intentar negociar, pero si no hay acuerdo... si nos cobran 50%, les cobraremos 50%”, advirtió. No obstante, aseguró que el gobierno evitará represalias prematuras: hará “uso de todas las palabras del diccionario” —como él mismo ilustró— antes de recurrir a la reciprocidad .
El tono conciliador no elimina la firmeza. Lula anticipó que Brasil recurrirá a la Organización Mundial del Comercio y evaluará medidas diplomáticas y legales, aunque empujará hasta el último momento por una salida negociada. Además, reveló que se conformará un comité integrado por autoridades del Ejecutivo y representantes del sector privado para trazar una estrategia coordinada con el mundo empresarial.
Como consecuencia de estas amenazas al comercio, sectores como la aviación y la banca ya han empezado a reflejar la inquietud: empresas como Embraer y bancos como Itaú y Santander presentaron caídas en sus acciones tras el anuncio de posibles aranceles, que cayeron 3,7%, 3,1% y 2,77%, respectivamente.
Brasil busca otros rumbos
Por el momento, el presidente Lula da Silva se prepara para buscar nuevos socios. "Por ejemplo, en octubre me invitaron a participar en la reunión de los países asiáticos, ASEAN, muy importante desde el punto de vista económico, voy allí para establecer alianzas estratégicas", agregó Lula da Silva.
Hace cinco días, cuando comenzaba la Cumbre de Río de Janeiro del BRICS, Lula y otros mandatarios pidieron un cambio en el sistema financiero actual y generar un medio de intercambio que permitiese una menor dependencia de los avatares del dólar.
En 2024, Brasil importó US$ 44.000 millones y exportó US$ 42.000 millones a Estados Unidos.