Esto se propicia porque al trabajar para empresas de otras banderas, la posibilidad de cobrar sueldos a tipo de cambio dólar blue se abre, superando ampliamente las remuneraciones ofrecidas por las compañías locales, que ofrecen contratos en pesos o en su defecto en “dólares” pero a cotización oficial. Lógicamente, la competitividad de un dólar a $107 pesos no es la misma que la de un dólar a $202 pesos como se puede cobrar si se trabaja para el exterior.
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La brecha cambiaria complica al empleo argentino.
Las posibilidades de cobro al dólar blue se hacen principalmente en torno a las criptomonedas y con depósitos en cuentas del exterior que evitan el fisco argentino y permiten obtener dólar billete a los trabajadores. Por otro lado, la llegada abrupta de la modalidad home office que trajo la pandemia también posibilitó a muchos profesionales trabajar para empresas extranjeras desde Argentina, sin tener que abandonar sus lugares de orígen.
De este modo, cobrando un dólar competitivo y ofreciendo la posibilidad de trabajar y vivir en un lugar más barato, hace que los rendimientos salariales que una empresa como Globant pueda ofrecer a nivel local no seduzca a la mejor mano de obra. Desde la industria señalan que este tipo de problemas se solucionan mediante políticas estatales correctas desde lo macroeconómico.
Y el daño que pueden sufrir los unicornios como Mercadolibre, o la propia Globant es minúsculo al lado de las Pymes que se dedican a dar soluciones tecnológicas. Por el momento, lo que hacen las empresas para mitigar el impacto de la brecha con el dólar blue es formar a sus propios empleados, ofreciendo diferentes cursos y carreras y creando una especie de “cantera” de recursos humanos que puedan desempeñarse a sus servicios.