Sin embargo, este ajuste podría traer consigo algunos costos. La apreciación de la moneda frente a la inflación de bienes no transables implicaría un desafío para ciertos sectores, generando posibles tensiones en la actividad económica. Además, la reducción en la tasa de devaluación conlleva el riesgo de erosionar las cuentas fiscales si no se sostiene un crecimiento adecuado en otros frentes.
Reservas en ascenso y expectativas ancladas
El gobierno de Javier Milei, a pesar de los desafíos, ha logrado anclar las expectativas del tipo de cambio en los últimos meses. Las medidas adoptadas, que incluyen el uso de altas tasas reales y financiamiento externo, han permitido una acumulación temporal de reservas. Solo en octubre, las reservas internacionales netas se incrementaron en más de US$ 600 millones, lo que evidencia la efectividad de la estrategia a corto plazo.
Este aumento responde, en gran parte, a los ingresos derivados del blanqueo fiscal, así como a la postergación de importaciones por parte de algunas empresas, a la espera de la eliminación del impuesto PAIS.
Los ingresos por exportaciones también han sido adelantados gracias a financiamientos en dólares y la regularización de activos. Esto ha permitido un aumento significativo de los depósitos en moneda extranjera y un crecimiento en las ventas en el mercado de Contado con Liquidación (CCL).
Por otro lado, el gobierno ha mantenido un control estricto sobre el acceso al mercado cambiario, lo que ha ayudado a contener el flujo de importaciones y reducir la presión sobre las reservas. Por otro lado, el gobierno ha mantenido un control estricto sobre el acceso al mercado cambiario, lo que ha ayudado a contener el flujo de importaciones y reducir la presión sobre las reservas.
Un equilibrio frágil (quedan riesgos por mitigar)
A pesar del éxito temporal de estas medidas, los analistas advierten que esta estrategia no podrá mantenerse de forma indefinida sin enfrentar ciertos riesgos. Las altas tasas reales en dólares y los controles cambiarios podrían, a largo plazo, impactar negativamente en la actividad económica y el empleo. La fortaleza del peso argentino podría resultar en una moneda sobrevaluada, lo que afectaría la competitividad de algunos sectores y generaría desempleo.
Para que el plan continúe en 2025, el gobierno necesitará acceder a financiamiento externo por más de US$ 8.000 millones. Para que el plan continúe en 2025, el gobierno necesitará acceder a financiamiento externo por más de US$ 8.000 millones.
Además, existe la preocupación de que la brecha cambiaria pueda ampliarse si la política actual se prolonga sin ajustes, generando mayores tensiones en el mercado. Si bien la estrategia actual ha sido efectiva para coordinar las expectativas inflacionarias, los expertos señalan que, a medida que pase el tiempo, será necesario realizar ajustes estructurales para evitar desequilibrios económicos más profundos.
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